El martes un juez de Santa Ana, California, condenó a morir por inyección letal al que probablemente sea el mayor asesino en serie de la historia de Estados Unidos: Rodney Alcala. Fotógrafo amateur y concursante del programa Dating Game, se dice que tiene el coeficiente intelectual de Albert Einstein. La policía cree que puede haber asesinado hasta 30 personas.
Sobre el juicio:The resulting trial has been a bizarre and unsettling spectacle even by California’s standards, featuring the defendant interrogating the mother of one of his victims and playing the court a 1967 Arlo Guthrie song, Alice’s Restaurant — the lyrics to which go, “I wanna kill . . . I wanna see blood and gore and guts and veins”.Sobre sus crímenes:
Alcala was known for repeatedly strangling and then reviving his victims — often using their own stockings — while subjecting them to acts of horrific violence. Once they were dead, he would pose them for graphic nude photographs. Authorities yesterday released 100 photographs of young women and girls found in Alcala’s possession.¿A esta escoria hay que mantener de por vida en una prisión subsidiada? En general soy partidario de la cadena perpetua y los trabajos forzosos, como he explicado en otras entradas, pero casos así me reafirman en la justicia de la pena de muerte.
Las películas más honestas que he visto sobre la pena capital son Pena de Muerte (Dead Man Walking), de Tim Robbins, y La Milla Verde (The Green Mile), de Frank Darabont.





