Después del paréntesis veraniego retomo mi columna en Libertad Digital. En esta ocasión hablo de la construcción del centro cultural islámico cerca de la Zona Cero en Nueva York. Mi opinión diverge de otras expresadas en LD. Por ejemplo:
- Sacrilegio en la Zona Cero - Charles Krauthammer
- De coranes y mezquitas - Alberto Acereda
- Un aniversario marcado por el Corán y una mezquita - Editorial LD
Copio unos párrafos de mi artículo:
Leedlo entero.Dicen que construir una mezquita tan cerca de la Zona Cero es una provocación, una ofensa a las víctimas del 11-S. Los terroristas también rezaban en mezquitas y leían el Corán, permitir que se alce allí un templo de su propia religión es como consentir un memorial de su victoria. Pero la mezquita es solo una ofensa si se equipara el islam con el terrorismo, algo que la inmensa mayoría de fieles americanos no puede aceptar de ningún modo. La responsabilidad recae en los terroristas y sus seguidores fundamentalistas, no en los millones de musulmanes moderados que practican su fe pacíficamente y se sienten americanos como cualquier otro. Quienes se indignan por la construcción de la mezquita están pidiendo a millones de ciudadanos estadounidenses que se declaren simpatizantes de terroristas. (...)
Charles Krauthammer hablaba de "sacrilegio en la Zona Cero" (aunque la mezquita vaya a ubicarse realmente fuera de ella) y comparaba el proyecto con la construcción de un centro cultural germano en Treblinka o un centro cultural japonés en Pearl Harbor. Aunque los alemanes o japoneses contemporáneos no sean responsables de los crímenes de sus antepasados, un centro cultural nacional en esas localizaciones demostraría insensibilidad hacia las víctimas. Pero, de nuevo, la mezquita sólo demuestra insensibilidad si se parte de la premisa de que el islam como religión y sus fieles como tales comparten alguna responsabilidad por los atentados del 11-S. Un centro cultural japonés o alemán en esas localizaciones se revela insensible sólo y precisamente en la medida en que aún se asocia a esas naciones con los crímenes cometidos.Añade Krauthammer que en Gettysburg no sería apropiado instalar un mirador comercial, por ser el antaño campo de batalla una manifestación de nobleza y sacrificio. Tampoco lo sería poner un prostíbulo junto a un colegio o una discoteca junto al templo de Lourdes. Pero las manzanas colindantes a la Zona Cero no son ningún lugar de contemplación o memorial a los caídos. No tienen ni han tenido durante la pasada década ningún estatus especial. Son áreas comerciales como cualquier otra parte de la ciudad, con oficinas, pizzerías y templos religiosos, como la St. Paul’s Chapel, la Trinity Church o la sinagoga de Battery Park.





