El encuentro entre el ministro de Exteriores Moratinos y el Gobernador de Gibraltar ha causado revuelo entre aquellos que consideran que el estatus colonial del peñón es inaceptable y el Reino Unido debe devolverlo a España, del mismo modo que devolvió Hong Kong a China (véase el editorial de Libertad Digital o el de El Mundo, esta entrada de yosoyhayek o las protestas del PP). El tratado de Utrecht de hace tres siglos establece que el territorio de Gibraltar pertenece al Estado español, y este argumento debería bastar. O eso parece, porque no esgrimen ninguno más. Sorprende que muchos de estos defensores de la españolidad de Gibraltar sean los mismos que, en respuesta a las demandas de los nacionalistas periféricos, declaran que los territorios no tienen derechos, sus habitantes los tienen. Cualquiera diría que Gibraltar está deshabitado.
Gibraltar pertenece a los gibraltareños, no al Estado español. Precisamente porque el Estado no es propietario legítimo de ningún territorio, y menos aún de quienes allí residen. Corresponde a los gibraltereños decidir si quieren seguir siendo británicos, independizarse, o pasar a formar parte del Estado español. No hace falta ser anarquista para creer en el derecho a la autodeterminación. Ludwig von Mises lo defiende en este capítulo de Liberalism.
Los partidarios de anexionar Gibraltar utilizan como ariete el término "colonia". Insisten en que Gibraltar es una colonia, un residuo del imperialismo británico, y la modernidad exige acabar con todo resquicio de esa lacra que es el colonialismo. A mí esta retórica me deja un poco frío. Si fuera habitante de una colonia, me daría igual que me gobernaran "los míos" o "los de fuera", lo que me importaría es lo bien que me gobernasen (o, mejor, lo poco que me gobernasen). Prefiero un gobernante benévolo foráneo a un tirano nativo. Por eso si hubiera sido hongkonés me hubiera opuesto a la cesión de Hong Kong a China (como se opusieron numerosos hongkoneses y liberales británicos). Claro que reteniendo Hong Kong los británicos se exponían a un conflicto con el gigante chino potencialmente muy peligroso, mientras que ese riesgo no existe en el caso de Gibraltar.
De todos modos Gibraltar es una colonia sin habitantes colonizados. Nadie en Gibraltar se siente colonizado, es difícil encontrar un territorio "colonial" más unánime en su defensa de permanecer fuera de su supuesta nación (98.97% en el último referéndum). Normalmente cuando se utiliza el término "colonia" se hace para enfatizar el sometimiento de un pueblo a un gobierno extranjero, pero este sometimiento no existe en el peñón. Los partidarios de la reunificación de Gibraltar lo utilizan por sus connotaciones, pero se trata de una reclamación puramente nacionalista que ignora los intereses de los gibraltareños o los pone en segundo plano.
Hay quien menciona su condición de paraíso fiscal como una razón para integrar Gibraltar en España, poniendo fin a su situación privilegiada. Como si ser un
refugio fiscal (traducción literal del inglés "tax haven") fuera peor que ser un acosador fiscal, del que contribuyentes y empresas huyen. Su condición de refugio fiscal es una razón para que permanezca emancipado, y España lo que debería hacer en todo caso es emular ese modelo bajando los impuestos.
Libertad Digital lamenta que la visita de Moratinos vaya a hacer más difícil la futura integración de Gibraltar al Estado español. Yo me alegro de la visita de Moratinos por ese mismo motivo, aunque probablemente no era esa la intención del ministro.
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