Buen reportaje en El País (vía Barcepundit):
En España la tasa de actividad emprendedora (el porcentaje de población activa embarcado en un proyecto empresarial con menos de tres años y medio de vida) es del 5,1%. Un año antes era del 7%, según el informe GEM, un estudio mundial realizado por instituciones académicas de 54 países. El principal motivo para no emprender aquí: el miedo al fracaso. Más del 50% de la población asegura que nunca se lanzaría a abrir una tienda o un despacho propio porque teme darse un batacazo. Porque el fracaso sale caro. "Si no te sale bien, ponen una crucecita al lado de tu nombre. Y ahí se queda. Los bancos, los inversores, los medios de comunicación...", resume Alberto Fernández, profesor del IESE especializado en estrategia empresarial. La mitad de los que quieren reemprender tienen problemas para encontrar dinero con el que hacerlo.
Nada que ver con otros países. Según explica un gestor de inversiones de riesgo que pasó una larga temporada en EE UU, cuando allí llegaba un emprendedor le preguntaban cuántos fracasos había tenido antes. "Si era su primera empresa, le ponían pegas, porque no sabía a qué se enfrentaba. Si tenía más de cinco fracasos, mal también. Demasiado riesgo, porque está claro que no había aprendido de sus errores. Entre dos y tres cierres, estaba bien visto", recuerda. En ese país, tierra de pelotazos empresariales y grandes ideas salidas de un garaje, no se premian los fracasos, pero sí se entienden como parte del juego.





