Sandro Rosell ha ganado por goleada las elecciones a la presidencia del Barça, para consternación de quienes veían en Laporta un líder mesiánico y aplaudían la politización del Barça de estos últimos años. Para más inri, el candidato anti-Laporta ha sido el más votado de la historia del club. Este era su programa.
Rosell, que empezó de recogepelotas en el Camp Nou y hoy tiene participaciones en más de un centenar de empresas, ha dicho en repetidas ocasiones que quiere alejar al Barça de la política (aunque sin renunciar a su identidad catalanista). Me alegro. El Barça será "más que un club", pero lo que no debe ser es un partido político al servicio de un proyecto de Estado, sea el que sea, que es en lo que se estaba convirtiendo.
Entiendo que los independentistas catalanes, sin selección en el Mundial, se sientan huérfanos en este aspecto. Pero eso no es óbice para que pretendan "nacionalizar" un club plural y sin fronteras.





