El Metropolitan Museum de Nueva York me dejó anonadado. Es como la National Gallery, el British Museum y parte del Tate juntos pero mejor. El Louvre ocupa un tercio de su superficie. He estado en muchos museos de arte y éste me ha parecido el museo de los museos, hecho a la medida de sus colecciones, cada sala adaptada perfectamente a su contenido. 5.000 años de historia, 2 millones de piezas, arte de todos los rincones del mundo.
Por supuesto, como casi todas las instituciones artísticas en Estados Unidos, la financiación del Met es básicamente privada. El edificio es propiedad del ayuntamiento, pero las obras pertenecen a una fundación sin ánimo de lucro y los subsidios públicos representan alrededor de un 15% de su presupuesto, un porcentaje bajísimo para los estándares de la Europa continental.
La entrada al museo tiene un precio sugerido de 20 dólares. Puedes pagar $1 si quieres. Como una camarera y un taxista ya me habían clavado bronca por no dejar propina (no es por ser catalán, es que no acabo de acostumbrarme a esto de dejar propina sin que se lo curren), esta vez pensé que más valía pagar lo sugerido. Cometí el error del turista pardillo.
Teniendo en cuenta que la financiación del museo es mayoritariamente privada, la entrada tiene un precio sugerido, las obras constituyen la colección de arte más importante de Occidente y las instalaciones se adaptan a ésta exquisitamente, me pregunto qué tiene que ofrecerme el modelo estatalizado europeo que no me ofrezca, mejorado, el modelo privado o semi-privado americano. Tampoco creo que el Met sea una excepción, los museos en Estados Unidos tienen una fama notable, tengo un buen recuerdo de los museos que visité en Washington D.C. hace años y el Moma neoyorquino, que visité hace unos meses, me pareció igualmente extraordinario.
En definitiva, el Met no es un museo cualquiera, vale mucho la pena. Es imposible verlo entero en un día, y yo estuve solo una tarde. Vi la colección de pintores impresionistas, la sala de arte moderno, el tempo de Denbur, el jardín chino de Astor Court, el jardín de esculturas en la azotea, y varias salas sueltas de diseño y pintores americanos.
Posteo algunas fotos que tomé desde el jardín de esculturas, que renuevan cada año:
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