Vía Overcoming Bias leo esta reseña de Wild Justice: The Moral Lives of Animals
. El libro estudia la moralidad de los animales, su capacidad para experimentar compasión, empatía, cooperar o poseer sentido de justicia.
Wild Justice makes a compelling argument for open-mindedness regarding non-human animals. It also argues that social behaviours such as cooperation provide evidence for a sophisticated animal consciousness. In particular, the authors propose that other animal species possess empathy, compassion and a sense of justice - in other words, a moral code not unlike our own.
Their definition of morality is a strongly Darwinian one. They see moral actions as dictated by the behavioral code of social species, the communal operating instructions that bond a group safely together, the "social glue" of survival. They believe such codes are necessarily species-specific and warn against, for instance, judging wolf morals by the standards of monkeys, dolphins or humans.
Still, a "moral" decision can seem remarkably similar across many species. Bekoff and Pierce make their case by calling on a wide range of animal studies, from field biology to the laboratory and from the anecdotal to the statistical. In one lab study of Diana monkeys, for instance, the animals had to put tokens into a slot to receive their food. When an elderly female couldn't manage hers, a neighbouring male inserted the tokens for her. In a different kind of experiment, rats refused to push a lever for food when they realised their action meant another animal got an electric shock.
En Overcoming Bias hay varios comentarios interesantes. Una posibilidad es que la moral animal, tal y como es definida en Wild Justice, tenga solo un parecido superficial con la moral humana en tanto las manifestaciones de aquélla tienen un origen puramente instintivo y las nuestras, aunque no sean necesariamente racionales, sí tienen un distintivo componente de conciencia. Respetamos la vida ajena porque entendemos que los demás deben respetar la nuestra, sabemos qué curso de acción hemos tomado y cuál podríamos haber tomado, podemos interrogarnos sobre la moralidad subyacente a ese acto etc.
En este sentido soy de la misma opinión que Rothbard: reconoceré los derechos de los animales cuando los reclamen. En otras palabras, no soy partidario de reconocer derechos a ninguna otra especie animal hasta que algún miembro de esa especie tenga una vaga noción de lo que es un derecho y sea capaz de ejercer conscientemente la reciprocidad que implica tenerlo. Así que por ahora seguiré comiendo Kentuchy Fry Chicken sin remordimientos. No obstante, la tesis de Wild Justice es lo suficientemente interesante y provocativa como para merecer atención y seguir explorándola, a ver dónde nos lleva. Quizás no esté todo dicho sobre este tema.