En mi último artículo para el Instituto Juan de Mariana hablo de las causas de la Revolución Industrial, más complejas de lo que aparenta.
La economía mundial estuvo básicamente estancada, con tasas de crecimiento nulas o muy bajas, desde que el hombre recolector se hizo agricultor hace 10.000 años. El historiador económico Gregory Clark, autor de A Farewell To Arms: A Brief Economis History of the World, sostiene que para explicar un retraso de 10.000 años de la Revolución Industrial hay que mantener la ficción de que todas las sociedades anteriores a 1800 eran tiranías como la de Kim Jon Il en Corea del Norte. Y lo cierto es que durante ese periodo de estancamiento económico hubo numerosos ejemplos de sociedades de mercado totalmente incentivadas. (...)
Esta circunstancia lleva a autores como Gregory Clark, Deirdre McCloskey o Joel Mokyr a atribuir la causa de la Revolución Industrial a un cambio cultural, de comportamiento y de valores. El crecimiento económico sería así resultado de que la sociedad moderna respete, admire y promueva actividades como el ánimo de lucro, la innovación y el marketing. Este auge de las “virtudes burguesas” explicaría por qué sociedades como las de los países nórdicos siguen produciendo e innovando a pesar de la fuerte intervención del Estado.
Bryan Caplan tiene una explicación alternativa bastante persuasiva, que comento luego.





