En mi último artículo para el Instituto Juan de Mariana cuestiono que el Estado del Bienestar incentive artificialmente la inmigración (véase esta anotación anterior sobre el tema), pues reduce la prosperidad y el abanico de oportunidades, que es lo que atrae inmigrantes en primer lugar.
No es correcto fijarse en los flujos migratorios actuales y concluir que el Estado del Bienestar incentiva la inmigración poco cualificada, pues la correlación no es causalidad. Lo más lógico es que los individuos y familias con pocos recursos emigren a sociedad más prósperas y abiertas, con más oportunidades para progresar. Estas sociedades son también las que pueden permitirse un Estado del Bienestar, pero eso no significa que el Estado del Bienestar sea la razón por la que esas familias vienen en primer lugar. Es posible que vengan a pesar del Estado del Bienestar. (...)
Ken Schoolland, de la universidad de Hawai, hace una comparación menos ambiciosa pero igualmente sugerente entre distintos estados norteamericanos, concluyendo que aquellos territorios con un Estado del Bienestar más pesado tienden a registrar un flujo migratorio negativo (Hawaii, Alaska, Massachusetts, Connecticut, Washington D.C.), mientras que los territorios con un Estado del Bienestar más modesto registran flujo migratorio positivo (Mississippi, Alabama, Arkansas, Tennessee, y Arizona).





