Citoyen explica cómo se sienten los militantes de izquierda, él entre ellos, ante el ajuste que ha anunciado el Gobierno:
Pienso que podemos dividirlo en tres grupos. La gente como Roger, Jorge Galindo o yo, que nos dedicabamos a criticar al gobierno desde antes, una mezcla de alivio y resignacion al ver que por fin van a ponerse a hacer cosas. Luego hay un segundo grupo que no criticaba al gobierno y que supongo que por algun tipo de disonancia cognitiva profunda se ha convertido al credo reformador del dia a la mañana cuando hace unas horas nos llamaban al resto socialtraidores. Y luego, hay un ultimo grupo, seguramente el mas numeroso, que naturalmente se siente defraudado con un gobierno que les ha creado expectativas falsas.
¿Que me molesta en todo? Primero, me molesta el hecho de que el gobierno haya mentido a la gente. Mentir, es decir, decir que sabe que no era cierto o posible. Segundo, me molesta que el gobierno diga que es la culpa de Bruselas y de los especuladores y que esto es un problema que no tiene nada que ver con nosotros. (...) Tercero, seguimos esperando algo de caracter estructural, que sea energico y que mire en un horizonte a largo plazo, en lugar de ir a salto de mata. Yo espero ver un programa, algo de vision, no una serie de intentos de reanimacion del paciente. Por ultimo, me gustaria que hubiera un gobierno que hiciera pedagogia con la izquierda; que consiga dar forma a las ideas de izquierda como medidas concretas, eficaces y creibles; no un proyecto anclado en una retorica vacia y en la venta de humo.
El País se pronuncia en la misma línea que Citoyen:
El discurso del presidente estuvo a la altura de las circunstancias. Lo que, en sentido contrario, implica que no lo ha estado durante los dos últimos años. Sustituir las difíciles decisiones que requerían la economía española y la defensa del euro por una retórica maniquea, y no sin ribetes populistas, en defensa de políticas calificadas de sociales y de izquierda, aunque estuvieran lejos de serlo, ha hecho perder un tiempo que ahora hay que recuperar con urgencia y haber corrido riesgos sólo aplacados de momento.
En el contexto de este giro copernicano zapateril, evidenciando su ineptitud pasada y su hipocresía presente, quiero preguntar algo a los neoprogres (Citoyen, Roger y compañía):
¿Podríais llegar a plantearos votar al Partido Popular en las próximas elecciones (o en unas hipotéticas elecciones anticipadas)?
Yo lo veo así:
- Los neoprogres son bastante centristas: el Estado del Bienestar actual es un punto de llegada, subir impuestos no es la solución, es necesario flexibilizar el mercado laboral. Están a favor de una economía "social de mercado", con algunos ajustes aquí y allí, y están abiertos a considerar tímidas liberalizaciones.
- El PSOE y el PP tienen programas económicos muy similares, en lo esencial. Ambos defienden el Estado del Bienestar actual y ninguno quiere bajar impuestos (a lo sumo el PP haría un recorte cosmético).
- Zapatero y su séquito rezuman ignorancia económica, y lo han demostrado hasta la saciedad. Hasta el punto que ha tenido que corregirse a sí mismo y aprobar ahora este plan de austeridad contra su propio "gasto social". Rajoy y su equipo, más allá de que exploten demagógicamente el viraje de ZP, tienen más cultura económica, mejores ideas en la cabeza. Si hablamos del PSOE y del PP en su conjunto creo que sigue siendo así. Para que no haya dudas sobre la completa nulidad de este gobierno, leed esta cronología de su optimismo durante la crisis (vía). Me cuesta mucho creer que el PP hubiera persistido con tanto ahínco en semejante negación de la realidad y venta de humo.
- Relacionado con 3), si el PP hubiera estado gobernando el plan de austeridad no hubiera llegado tan tarde y por presiones externas, sino cuando tocaba y por propia iniciativa. Y la reforma laboral que los neoprogres tanto defienden sería una realidad mucho más cercana. Esto me parece innegable.
Considerando estos puntos, me pregunto por las razones que un neoprogre podría aducir para no votar al PP. Quizás sostenga que algunas de sus políticas de corte social son claramente peores y contrarrestan el punto 4), pero no se me ocurren cuáles son que puedan tener más peso en el contexto actual.
¿Votaría yo al PSOE alguna vez? Si es que no, ¿cómo puedo reprocharles que no se planteen nunca votar al PP?
Para empezar, yo estoy a las antípodas de ambos partidos ideológicamente, mientras que ellos están cerca de los dos. En segundo lugar, me cuesta concebir un contexto en el que el PSOE es marginalmente menos intervencionista que el PP (a vosotros también, seamos honestos). En tercer lugar, creo que hoy sí estamos en un contexto en el que el PP, desde una perspectiva neoproge, podría ser preferible al PSOE. Muchos factores se han juntado: la crisis, la necesidad de la reforma laboral, la ineptitut del actual gobierno. Quizás no haya sido así en el pasado y no lo sea en el futuro, pero ahora más que nunca el PP se me antoja la opción neoprogre. O eso o, como sospecho, el afán por señalizar "izquierdismo" o "progresismo" pasa por encima de las consideraciones sobre política económica.
Actualización: no he hecho bien los deberes y veo que Roger Senserrich ya había escrito sobre este mismo tema hace un par de meses: Por qué no puedo votar (aún) al PP. Insisto, no obstante, en que creo que es razonable suponer que un gobierno del PP tiene más visos de aprobar una reforma laboral como la que defiende (y así parece sugerirlo Jorge Galindo en una entrada que el mismo Roger cita: La postura del PP respecto al cambio de modelo).





