En una entrada anterior destacaba la composición del nuevo Gobierno chileno.
Luis Garicano, en el blog Nada es gratis, hace una interesante comparación con España.
Es difícil saber si el capital humano importa en el gobierno o no- yo no conozco estudios al respecto. (...) Quizás exageran- y si, me diréis que no por ser Doctor uno va a resolver mejor los problemas o que los tecnócratas luego buscan soluciones no factibles. Obviamente, no hace falta tener 6 PhDs en el gobierno, como en el gabinete de Piñera, pero yo pienso que el CI ayuda, y la educación también. Los problemas a los que se enfrenta el gobierno de España no son sencillos; el poder leer un artículo del WSJ, el poder entender un análisis de Expansión, o del servicio de estudios del BBVA o del Banco de España, el poder entender lo que es una senda de crecimiento sostenible, el entender que hace que una deuda sea explosiva o no, … parece, desde el sentido común, que tiene que ayudar.
Jesús Fernández-Villaverde ya había escrito sobre los economistas en el poder:
Por un lado, los economistas probablemente entiendan mejor los incentivos, la restricción presupuestaria y sepan distinguir la tontería de las cosas con sentido más claramente por estar más acostumbrados a los argumentos cuantitativos (siempre que estudio historia me asombra como los ministros más relacionados con la economía, sea el régimen que sea, desde el PCUS en la Unión Soviética, el NSDAP en Alemania o los locos del PCCh con Mao, eran, dentro de la gravedad, los menos insensatos). Por otra parte, el mundo de la universidad es bastante peculiar y las cosas no funcionan como en el mundo real (aunque esto puede ser una ventaja ya que somos menos prisioneros de intereses particulares). Y si la inteligencia ayuda a algunas cosas (y sí, pienso que los economistas son más listos que los abogados), quizás no en política. A fin de cuentas, volviendo a mi ejemplo anterior, Calvo-Sotelo era un orden de magnitud más listo que González y Aznar y dos órdenes más que Zapatero y Súarez y a pesar de ello, quizás el presidente de gobierno más flojo de la democracia (aunque menudo el temporal que tuvo que campear y además nos metió en la OTAN, algo que ya de por si merece un monumento que nunca se le hará). O volviendo a Súarez, el Rey lo eligió por encima de Fernández Miranda, que estaba en otro nivel de inteligencia y parece que no se equivocó.(vía Barcepundit)





