- El sistema de pensiones público tiene un esquema piramidal: los trabajadores costean las pensiones de los jubilados. Nadie está ahorrando y generando riqueza para su futuro, solo se redistribuyen los ingresos.
- La viabilidad del sistema de pensiones depende de determinadas variables: demografía, crecimiento económico, cuantía de las pensiones. Para mantener las pensiones a un nivel equivalente en relación con el salario medio es necesario un número creciente de cotizantes o un crecimiento económico superlativo. Ninguno de esos dos escenarios son realistas.
- Con un crecimiento económico modesto pueden pagarse las pensiones nominales actuales (subiendo el número de pensionistas y bajando el número de cotizantes). Por ejemplo, si en 40 años se duplica el PIB y se cumplen las expectativas demográficas es posible seguir dedicando un 8% de la riqueza nacional al sistema de pensiones, como ahora. El problema es que este planteamiento presupone que las pensiones se estancan mientras los sueldos del resto de la economía se duplican. ¿Es políticamente aceptable que unas pensiones que ya se consideran precarias hoy en día tengan, en 40 años, el mismo valor nominal en una sociedad que es el doble de rica?
- Los sucesivos recortes que está aplicando el Gobierno son un reconocimiento de quiebra del sistema: cuando las cotizaciones pasaron a sufragar únicamente las pensiones (pasando la sanidad a financiarse con cargo a los presupuestos generales), cuando se retrasa la edad de jubilación o se computa la pensión en base a un período de cotización más largo, el Estado está ofreciendo menos a cambio de más, reconociendo implícitamente que la anterior situación no era sostenible.
- En Estados Unidos rige un sistema de pensiones público como en España (y la crisis no se ha llevado por delante los fondos de pensiones privados).
- En Chile hay un sistema de pensiones privado. Los partidos de izquierda, en el poder los últimos 20 años, no han querido tocarlo. Se dio a elegir a los trabajadores la posibilidad de desplazarse al sistema privado o permanecer en el público, y casi la totalidad se desplazó al privado. Desde su implementación, los fondos de pensiones chilenos no han perdido dinero ni un solo año.
- La bolsa es el mejor sitio para revalorizar tus ahorros. A corto plazo es volátil, pero a largo plazo es segura y muy rentable. Ni siquiera es necesario invertir a través de un gestor, basta con poner el dinero en un ETF que replique el índice bursátil.
- El Estado debería permitir que aquellos trabajadores que lo deseen se escindan del sistema público e inviertan su cotización a la Seguridad Social (no un montante ahorrado adicional) en bolsa o en un fondo de pensiones de su elección.
Leed también la réplica de Rallo a Vincenç Navarro, intervencionista impenitente:
En un reciente post de Público repite su consabida vulgata para defender el sistema público y cuyo argumento principal es el de que la sostenibilidad de las pensiones no depende tanto de la demografía como del crecimiento económico. Por ejemplo, el INE estima que en 2050 tendremos casi el doble de pensionistas que ahora. En la actualidad, el gasto en pensiones supone el 8% del PIB, así podría parecer que estamos condenados a soportar un dispendio del 16% del PIB. Sin embargo, y en esto tiene razón Vicenç Navarro, basta con que el PIB se duplique de aquí a 2050 para que el gasto público se mantenga estable en el 8%.
Que el PIB se duplique de aquí a 40 años no es tan descabellado, pues basta con que la economía crezca como media un 1,8% anual. De todas formas, especialmente aquí en España, no deberíamos olvidar recientes experiencias de estancamiento durante más de dos décadas como la japonesa.
La trampa en la que incurren quienes como Navarro emplean este argumento es que el gasto público no se disparará a menos que las pensiones públicas se mantengan en el misérrimo nivel actual. Porque cabría esperar que siendo el sistema público un sistema tan digno y provechoso para los jubilados, si la renta de los españoles se duplica, la de los jubilados debería duplicarse en la misma medida. Hoy la pensión de jubilación media en España es de 870 euros al mes, es decir, el 40% del sueldo medio. Si las pensiones no se incrementan y los sueldos se duplican, este porcentaje caerá aún más. ¿De verdad el sistema es incapaz de proporcionar pensiones que crezcan con los sueldos? Bueno, puede lograrlo duplicando el gasto público, pero ello implicaría que el gasto público se eleve a ese 16% del PIB.





