Leo este curioso artículo de Steven Landsburg en Slate que ya tiene varios años. Landsburg apunta que la sociedad de nuestros nietos será mucho más rica que la nuestra, del mismo modo que la nuestra es mucho más rica que la de nuestros abuelos. ¿Por qué, entonces, no cobramos más impuestos a las generaciones futuras? ¿No es regresivo el empeño conservacionista de sacrificar consumo presente para disfrute de nuestros nietos?
El argumento tiene implicaciones en el contexto del calentamiento global: ¿por qué tenemos que sacrificar parte de nuestro bienestar presente para beneficios de las generaciones futuras, que serán mucho más ricas? Incluso tomando las estimaciones del catastrofista informe Stern, los países en desarrollo tendrán en el 2100 una renta per cápita real superior a la de los países desarrollados de hoy en día. Pero el argumento también funciona en el otro sentido: ¿por qué tenemos que preocuparnos de las pensiones de las generaciones venideras? ¿O del déficit que van a tener que costear?
Taking from the poor and giving to the rich is the opposite of income redistribution as it is usually practiced. If we were consistent, we'd insist that those wealthy future generations owed us something, not the other way around. If some moral principle allows the tax collector to confiscate 40 percent of Gates' income, that same moral principle should allow the unemployed lumberjacks of Oregon to confiscate your rich grandchildren's view of the giant redwoods. (...)
The popular philosophy of income redistribution requires us to transfer income from the few high earners of today, while the popular philosophies of conservation and "fiscal responsibility" require us to transfer income to the many high earners of tomorrow. Those who embrace all these philosophies at once--Bill Clinton comes to mind--have about them at least a mild air of intellectual schizophrenia.





