Aparte de algunos eslóganes que parecen sacados de Público o Rebelión ("cierto liberalismo "trabucaire" que estudia un ser humano del que se diría que sólo ve, habla, oye, piensa pero no siente, ni tiene familia, ni pasa hambre, pues es un simple autómata que persigue el bienestar material (...) reducción al absurdo de toda la complejidad humana para poder prescribir políticas absurdas que sólo desembocan en un absurdo mar de muerte, dolor e injusticiaPlantea cuatro objeciones") el comentario plantea cuatro objeciones sin molestarse en hacer balance de costes-beneficios o explicar por qué es contrario a la ética de la libertad que un individuo adulto y consciente decida donar un riñón a cambio de dinero (siendo legítimo donarlo sin compensación económica).
Breve contestación a sus objeciones:
1º. No es lo mismo un "libre" mercado de riñones que de órganos infantiles.Tampoco es lo mismo la donación de órganos por parte de adultos que por parte de niños. La aceptación de lo primero no implica lo segundo. ¿Está Ballesteros en contra de la donación altruista de órganos por parte de adultos? Y si no lo está, ¿por qué piensa que hay que prohibir cobrar por un servicio - la donación de un órgano - que en sí mismo no debe ser prohibido?
2º. Aceptar la legitimidad de un "libre" mercado de órganos implica derribar un importantísimo fundamento ético de nuestra sociedad: se comenzaría a utilizar a personas desfavorecidas como fuente de sangre, óvulos, semen, riñones, hígados, piel, huesos, cartílagos, plasma, etc... así el hombre sería convertido en una mera fuente de materiales biológicos, sobremanera aquellos de regiones más pobres (pensemos en Asia o África).
Hay una solución muy sencilla a este aparente problema: se prohíbe la importación de órganos (como sucede en el sistema de mercado iraní) y se prohíbe la donación por parte de personas por debajo de cierto nivel de renta, para asegurarse de que ningún pobre está siendo "explotado". Esta prohibición paternalista me parece evidentemente discriminatoria y perjudicial para los pobres, pero resuelve la preocupación de Ballesteros.
3º. Las regiones pobres del mundo, carentes de un imperio efectivo de la ley serían campo abonado de mafias que practicarían masivas operaciones quirúrgicas no consentidas para exportar los órganos a países que los demandan. Este es un caso estremecedor, pero no es el único, ya que incluso con las actuales restricciones en los países "importadores" existe un importantísimo comercio de partes de fetos desde Ucrania.
Está hablando en condicional pero el mercado negro de órganos es el presente, no el futuro. Es cuando el comercio se ilegaliza que surgen las mafias (como en el caso de las drogas o la prostitución), no cuando se legaliza (¿hay mafias de alcohol desde que se derogaron las prohibiciones?).
4º. Países dotados de un Estado totalitario podrían obtener una importante financiación mediante la utilización de materiales biológicos procedentes de la ejecución de reclusos. Por ejemplo, China.
La misma solución que en el punto 2: se prohíbe la importación de órganos de determinados países "sospechosos", que no ofrecen las garantías necesarias. O directamente se prohíbe toda importación de órganos, como ya se hace en Irán.
Ballesteros cierra así el comentario:Como hacemos con los procomunistas cubanos, podríamos decir: ¿por qué no te vas a Somalia a vivir? Eso sí que sería un estupendo trabajo de campo... Pero no, sin duda es mejor vivir en la estatalista Gran Bretaña.Prefiero vivir en un país rico que en un país pobre, con independencia de cual sea su sistema de gobierno. Pero no hace falta especular sobre mi opinión de Somalia, escribí un artículo para el IJM: Somalia: ¿anarquía o caos?





