(Mi título original no era tan contundente pero a LD le va la caña)
La reciente victoria del senador republicano Scott Brown en Massachusetts, tradicional feudo demócrata, pone en peligro la aprobación del plan de Obama para la sanidad. Paradójicamente la reforma introducida en este estado en 2006 es el modelo de referencia del ObamaCare. Aunque los residentes de Massachusetts siguen apoyando mayoritariamente esa ley, la decepción crece.
La reforma introducida en 2006, también conocida como Capítulo 58, obliga a empresas y a individuos con recursos suficientes a contratar un seguro si no quieren ser objeto de una penalización fiscal. En ocasiones están incluso obligados a ampliar la cobertura si no llega al mínimo fijado por el gobierno. Al mismo tiempo, la reforma expande las ayudas para determinados grupos de renta baja.
La cobertura, previsiblemente, ha aumentado: la proporción de no-asegurados ha pasado del 10% al 5%. Pero los costes se han disparado, las listas de espera se han prolongado, ha habido un efecto "crowding out" sobre los seguros privados, y los usuarios no declaran mejoría en el nivel de su salud. El gobierno se plantea ahora huir hacia delante y racionar la oferta.
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