En la anotación sobre el editorial conjunto "La dignidad de Catalunya" escribía (énfasis añadido):
Numerosos comentaristas han tachado de escandaloso que 12 periódicos se pongan de acuerdo para publicar el mismo editorial. Una muestra de sumisión al poder, un reflejo de la escasa o nula pluralidad informativa existente en Cataluña. Yo creo que la concertación en sí no es criticable. Puedo imaginar varias causas nobles en las que entendería una colusión puntual similar, y estoy convencido de que los mismos críticos pueden concebir otras que no serían motivo de protesta. Además, cualquiera diría que la uniformidad de opiniones es un fenómeno excepcional en cuestiones políticas y ajeno a la prensa española. ¿Acaso no podrían todos los periódicos nacionales consensuar un texto sobre la necesidad del Estado del Bienestar, de la pertenencia a la Unión Europea o de combatir el cambio climático? Ese consenso lo revalidan constantemente, aunque no utilizen las mismas palabras en sus editoriales.
Pues bien, esta vez sí han utilizado las mismas palabras: 56 periódicos de 45 países han publicado el mismo editorial sobre el cambio climático en el marco de la cumbre de Copenhague. La iniciativa ha sido liderada por el británico The Guardian (véase cómo se desarrollo el proyecto aquí).
Editorial en The Guardian.
Editorial en El País (el único periódico español que lo ha publicado).En Libertad Digital se hacen eco del editorial y critican algunos puntos.
El editorial empieza así:
Hoy, 56 periódicos en 45 países han decidido dar el paso sin precedentes de hablar con una sola voz a través de un editorial común. Lo hacemos porque la humanidad se enfrenta a una grave emergencia.
Si no nos unimos para emprender acciones decisivas, el cambio climático causará estragos en nuestro planeta y, con él, en nuestra prosperidad y nuestra seguridad. Los peligros son evidentes desde hace una generación. Ahora, los hechos han empezado a hablar por sí solos: 11 de los últimos 14 años han sido los más calientes que se registran, el casquete polar del Ártico está derritiéndose y la increíble subida de los precios del petróleo y los alimentos el año pasado nos ofrece un anticipo del caos que se avecina. En las publicaciones científicas, la cuestión ya no es si la culpa es de los seres humanos, sino cuánto tiempo nos queda para limitar los daños. Y, sin embargo, hasta ahora, la respuesta del mundo ha sido débil y desganada.





