Barcepundit defiende la propiedad intelectual en su crítica al Manifiesto "En defensa de los derechos fundamentales en Internet". Opina que los derechos de autor deberían funcionar como las patentes (se opone a la actual extensión del copyright, que trasciende la vida del autor), pero equipara la copia con el robo y defiende el monopolio sobre la explotación comercial de una creación artística.
He escrito largo y tendido en contra de las patentes y los derechos de autor, por considerar que están en conflicto con la propiedad privada sobre los recursos físicos y violan el principio de apropiación original lockeano sobre el que se fundamentan. Al final de la entrada enlazo con varios artículos y ensayos sobre el tema que ofrecen un punto de vista distinto al de José Miguel, pero antes quiero comentar brevemente dos de sus argumentos:
[N]o me vale el gastado argumento de que en la propiedad de objetos físicos cuando a uno le roban el objeto se queda sin él, pero no así en la propiedad intelectual. Hay una cosa que se llama lucro cesante. Cuando vamos al médico tampoco le "quitamos" sus conocimientos, pero nadie entendería que fuéramos a un especialista y, una vez hecho el diagnóstico y prescrita la cura, nos fuéramos sin pagar porque al fin y al cabo él conserva sus conocimientos de medicina igual que antes de vernos. Tampoco me sirve el decir que la cultura es un derecho básico y que por eso ha de ser accesible a todos, gratis (no me sorprende oírlo de gentes de izquierda, pero si me llama la atención oler el tufillo a socialización emanando de personas que no tienen nada de socialista). Volviendo al ejemplo anterior, si la cultura lo es, la salud lo es varias veces más.
La analogía que plantea es incorrecta. El "uso de los conocimientos del médico" entraña la violación de un contrato: el médico ofrece sus servicios a cambio de un pago monetario. El paciente, si acepta, se compromete a ceder ese montante una vez recibido el servicio. Si a posteriori se niega a pagar, está cometiendo un fraude, está reteniendo una suma de dinero que (de acuerdo con el contrato) ya pertenece al médico.
En cambio, cuando copiamos una idea o nos aprovechamos de una obra artística, no estamos necesariamente sujetos a ningún contrato con el autor, ni se comete necesariamente fraude o robo encubierto. En primer lugar porque a menudo pueden asimilarse ideas sin necesidad de entablar ninguna relación contractual ni violar la propiedad ajena (vemos un objeto en el escaparate, escuchamos una canción por la radio). En segundo lugar porque, si bien el primero en copiar puede haber cometido un fraude (el contrato de venta del producto original puede estipular que el comprador no puede hacer una copia), las terceras personas que no están vinculadas al productor/vendedor mediante un contrato de compra no son responsables de ningún robo encubierto si de algún modo se hacen con el producto (este es el caso más frecuente de la piratería en la red).
Dicho esto, estoy de acuerdo con José Miguel en que hablar de "un derecho básico a la cultura" me parece desafortunado, y los autores tienen pleno derecho a buscar mecanismos de exclusión (legítimos) que dificulten la copia. Yo, por mi parte, suelo comprar obras originales (bueno, de segunda mano!) y ni siquiera sé cómo funciona el e-mule.
Dejo para la reflexión estos párrafos de Roger Senserrich:Supongamos que un buen día un aguerrido emprendedor hace lo siguiente: cada noche, allá las tres de la mañana, va a la página en internet de El País y corta y pega todo el periódico a un documento de Publisher. Tras esto, el buen hombre se va corriendo a la imprenta y saca 50.000 copias, añadiendo publicidad y cuatro comentarios. Allá las ocho, se va a Puerta del Sol y reparte su “periódico” sin cobrar. ¿Si la policía clausura su imprenta y le impide distribuir su publicación, está vulnerando su libertad de expresión? ¿Es censura? ¿Es una salvaje opresión de sus libertades fundamentales?
Imaginemos que en vez de hacer esto, el aguerrido emprendedor decide que en vez de fusilar los contenidos del País, lo que hará será un corta y pega de las 20 ó 30 bitácoras que más rabia le dan, que total son gratis y nadie necesita un permiso especial para leerlos. El tipo reparte la publicación, sin dar un duro a los columnistas involuntarios. Me parece que no pocos sesudos escritores de verdades dospuntoceristas cogerían un buen rebote - y no dudarían en poner un pleito si alguien hace dinero a costa de sus opiniones.
A continuación algunas referencias anti-propiedad intelectual (desde un punto de vista liberal):
- Propiedad intelectual y relativismo ético (discusión con JCH)
- La propiedad intelectual como "derecho social" - artículo en el IJM
- La moda no tiene dueño - artículo en el IJM
- Marcas, reputación y fraude - artículo en el IJM
- El monopolio de las ideas: contra la propiedad intelectual
- Reflexiones en torno a la propiedad intelectual





