Algunas ideas sueltas sobre lo sucedido estas últimas semanas en torno al secuestro del pesquero Alakrana por parte de piratas somalíes, ahora que han sido afortunadamente liberados. No conozco los detalles en profundidad, sé que es un tema delicado para las familias y lo que sigue debe leerse como una reflexión informal en voz alta sobre este tipo de secuestros y la actuación del Estado:
- Ceder ante las demandas de los secuestradores puede tener un beneficio a corto plazo pero costes a medio y largo plazo. Se incrementa la probabilidad de que liberen a los rehenes a riesgo de incentivar más secuestros futuros (pues saben que el Gobierno cede). ¿En qué sentido debe el Gobierno resolver este trade-off? La cuestión no se despacha replicando que es responabilidad del Gobierno salvar la vida de los secuestrados, pues también es responsabilidad del Gobierno no poner en peligro a más ciudadanos españoles y procurar que la situación no se repita en el futuro. La visión comprensiblemente corto-placista de los secuestrados y sus familiares choca con el interés largo-placista del resto de la sociedad, y en general tiendo a pensar que las políticas del Estado (para que sean lo menos dañinas posibles) deben estar informadas por un enfoque largo-placista.
- Siempre me ha gustado la aproximación del personaje Tom Mullen (Mel Gibson) en la película Rescate, cuando secuestran a su hija y piden dos millones de dólares por su liberación. Mullen aparece en televisión con los dos millones de dólares en billetes sobre la mesa y declara, para sorpresa de todos, que el botín es para el que le traiga al secuestrador, vivo o muerto, y solo lo retirará si éste devuelve a su hijo con vida. La declaración completa:
The whole world now knows... my son, Sean Mullen, was kidnapped, for ransom, three days ago. This is a recent photograph of him. Sean, if you're watching, we love you. And this... well, this is what waits for the man that took him. This is your ransom. Two million dollars in unmarked bills, just like you wanted. But this is as close as you'll ever get to it. You'll never see one dollar of this money, because no ransom will ever be paid for my son. Not one dime, not one penny. Instead, I'm offering this money as a reward on your head. Dead or alive, it doesn't matter. So congratulations, you've just become a two million dollar lottery ticket... except the odds are much, much better. Do you know anyone that wouldn't turn you in for two million dollars? I don't think you do. I doubt it. So wherever you go and whatever you do, this money will be tracking you down for all time. And to ensure that it does, to keep interest alive, I'm running a full-page ad in every major newspaper every Sunday... for as long as it takes. But... and this is your last chance... you return my son, alive, uninjured, I'll withdraw the bounty. With any luck you can simply disappear. Understand... you will never see this money. Not one dollar. So you still have a chance to do the right thing. If you don't, well, then, God be with you, because nobody else on this Earth will be.
En la película esta vuelta de tornas consigue el efecto buscado: los secuestradores se asustan, el juego se vuelve contra ellos y algunos se plantean entregar al chaval. Pero la realidad no es una película. ¿Funcionaría esta amenaza a los secuestradores? Imaginemos que el Gobierno español hubiera anunciado públicamente: "Nosotros no negociamos. Los secuestradores tienen cuatro días para entregar a los rehenes. Si no lo hacen utilizaremos todos los medios a nuestro alcance para localizar el campamento pirata y asaltarlo con el ejército".
Ignoro, en cualquier caso, si saben dónde se encuentra el campamento o si esa identificación es posible. También ignoro si, en el momento de la liberación, había algún modo de detectar a los piratas y darles caza. Alguien más documentado quizás sepa responder a estos interrogantes: ¿es posible hacer un seguimiento por satélite o por radar de los últimos piratas que abandonaban el barco para saber a dónde se dirigen? Un precedente es el caso del yate francés MY Le Ponant. El dueño del yate pagó el rescate, los rehenes fueron liberados y acto seguido el gobierno francés (que hacía seguimiento de los piratas) ordenó el asalto. El comando capturó seis piratas y parte del rescate. En contraste, al Gobierno de Zapatero se le acusa de abandonar la persecución de los piratas después de la liberación de los rehenes en el secuestro, el año pasado, del atunero Playa del Bakio.
- Hoy se asume que el Estado español protege a sus ciudadanos dondequiera que estén en el mundo. La responsabilidad del Estado no se detiene en ninguna frontera. Esta cobertura ilimitada, en mi opinión, incentiva la toma de riesgos y, a la postre, hace que todos los contribuyentes tengan que sufragar los costes de las acciones irresponsables o riesgosas de unos pocos. En el peor de los casos, un Estado puede verse envuelto en una guerra con otro Estado porque uno de sus ciudadanos decidió adentrarse en terreno hostil. El Estado español debería anunciar públicamente que su cobertura no llega a determinadas zonas consideradas altamente peligrosas. El ciudadano nacional que penetre en esas zonas lo hace a su cuenta y riesgo, y no puede luego externalizar los costes de su acción a los contribuyentes, exigiendo la intervención del Estado. O eso, o que pague luego la factura del despliegue militar. En este sentido el Estado español tendría que declarar el Índico zona riesgosa y advertir a los pesqueros que a partir de ahora allí van a su cuenta y riesgo. Por supuesto esta medida debería ir acompañada del correspondiente permiso a ir armados hasta los dientes: los pesqueros deberían poder contratar seguridad privada, mercenarios o ir armados ellos mismos, y no solo con armas ligeras, sino también pesadas. Supongo que habría que cambiar unas cuantas leyes para que eso fuera legal (el Estado es celoso de su monopolio de la fuerza), pero me parece una alternativa más que razonable vis a vis la situación actual.









