En esta entrada sobre el secuestro del Alakrana sostengo que el Gobierno debería declarar públicamente que a partir de ahora su cobertura tiene límites: los pesqueros que vayan a faenar al Índico lo hacen a su cuenta y riesgo. Al mismo tiempo debería permitir que contraten seguridad privada y lleven armamento pesado para defenderse de posibles ataques piratas. Roger Senserrich se muestra de acuerdo con la idea de limitar la cobertura estatal, pero no con la de permitir que se doten de los medios adecuados para defenderse ellos mismos (para mí ambas proposiciones son inseparables).
Jesús Pérez, de la empresa militar española UC Global, se refiere a la posibilidad de embarcar o bien a vigilantes de seguridad o a infantes de marina. Ambos presentan problemas, pero existe una tercera alternativa: compañías militares privadas.
Por un lado el perfil del personal, la formación y el armamento permitido por la Ley de Seguridad Privada española resulta a todas luces insuficiente frente a grupos de piratas armados con fusiles de asalto, ametralladoras y lanzagranadas anticarro que se han apoderado de buques de varias miles de toneladas. Sin olvidar que la preparación para trabajar en el medio marino, bastante alejado del entorno habitual del vigilante de seguridad, no se improvisa. Por otro lado se ha solicitado la presencia de infantes de marina, amparándose en el ejemplo de Francia que así ha hecho con sus pesqueros. En caso de que se optara por esta solución no sólo habría que solventar el marco legal y la cadena de mando bajo el que operarían militares en un barco civil. Además habría que preguntarse si la Fuerza de Protección, la rama de la Infantería de Marina española encargada de dar seguridad a buques e instalaciones, podría generar el suficiente número de Equipos Operativos de Seguridad para dotar a un grupo de pesqueros más numeroso que la propia Flota. Existe ante este dilema una solución que podríamos considerar intermedia y que ha sido probada por un buen número de países de nuestro entorno de la OTAN y la UE: El recurso a Empresas Militares Privadas, con personal con la preparación, experiencia y material que los sitúa mucho más allá de la figura del vigilante de seguridad.
El Mundo publica un artículo sobre el papel de las empresas militares y de seguridad privadas en este contexto. Varios armadores de embarcaciones con pabellón español se han ofrecido a pagar de su bolsillo el coste de incorporar abordo a infantes de marina, y con frecuencia llevan bandera de conveniencia de las islas Seychelles para poder contratar servicios de seguridad privada.
(HT: El Correo de las Indias)A fecha de hoy, cualquier empresa de seguridad que pretendiera enfrentarse a los piratas somalíes se encontraría con una ley que le impide portar algo más potentes que un revólver de 38 mm, una escopeta del 12 o un arma larga rallada de repetición, las tres inútiles ante las Ak-47, las metralletas del 7/62 o los lanzagranadas que emplean los asaltadores. Los chicos de David Morales se entrenan con armas de aire comprimido en Madrid y Cádiz. Las de verdad las tienen en otro país y las recogen sólo cuando entran en acción.
A nivel internacional existen muchas PMC, como la famosa Blackwater. Otras (Triple Canopy, Dyncorp, Spectre International, etc.) mantienen cierta discreción mientras consiguen contratos millonarios principalmente de los gobiernos norteamericano y británico. Desde hace unos años las PMC presionan a nuestro gobierno para ser incluidas en acciones bélicas, como el ataque de los piratas a los atuneros españoles. La única empresa nacional de élite, que emplea sólo a ex militares, es UC Global. Algunos de sus miembros participaron en acciones tan recordadas como el abordaje del So San en 2002 o las negociaciones en el Playa de Bakio de hace un año.





