En la entrada anterior disputaba el rigor de los datos que ofrece la Generalitat en apoyo a la Ley del Cine que se está debatiendo en el Parlamento catalán y que contempla la obligación de doblar o subtitular al catalán el 50% de las copias para las películas con más de 15 copias, salas concertadas para promover cine europeo, un nuevo impuesto a los exhibidores, y subvenciones a las producciones independientes catalanes.
Catalunya Oberta, el portal de opinión de la Fundació Catalunya Oberta (FCO), de corte nacionalista y pro-mercado, publica un editorial a favor de la Ley, congratulándose de que el Estado intervenga para corregir la "anomalía" que supone que haya en el mercado tan pocas películas dobladas al catalán.
La iniciativa és lloable, però caldrà veure quina és la reacció de les grans distribuïdores de Hollywood, les majors. Per valorar la iniciativa actual, cal situar-la en el seu context històric i mirar d'aprendre d'errors passats. (...)
Han passat nou anys i les dades diuen que la política de diplomàcia i bon rotllo de la Generalitat no ha tingut efectes positius. Es constata clarament que el català no avança al cinema. Per això calia un nou impuls. El projecte de Cultura neix amb moltes expectatives, pel que apunta de bo, però compte: també amb molts i importants interrogants, donada l'experiència anterior.
Mi próximo artículo para Libertad Digital será una réplica al editorial de la FCO, pero me anticipo dirigiéndoles estas preguntas:
- ¿Creen que es una anomalía que la Generalitat debería corregir el hecho de que en prensa escrita solo publican en catalán l’Avui, El Punt y la edición especial de El Periódico de Catalunya, frente a más de 15 cabeceras diarias en castellano? ¿Creen que hace falta una Ley de la Prensa Escrita?
- Si piensan que son los cines los que dictan sus preferencias a los espectadores, quienes en realidad desean más cine en catalán, ¿cuál es la razón por la que no hay ninguna distribuidora o exhibidor que se lance a cubrir esa demanda insatisfecha? ¿Qué incentivos, opuestos a los típicos del mercado, tienen estas empresas para obviar una mayor demanda de cine catalán?
- Si consideran que el mercado no tiene incentivos para anticiparse a los deseos de los consumidores, ¿están a favor de imponer cuotas en los demás sectores? El consumo de pan blanco es mayor que el de pan integral, ¿debería el Estado obligar a que las panaderías ofrezcan un 50% de pan integral? El consumo de música pop es mayor que el consumo de música clásica, ¿debería el Estado obligar a las tiendas de música a ofertar la misma cantidad de discos por cada género, o por cada autor?
- Si aceptan que la mayoría de espectadores catalanes en efecto prefiere el cine doblado al castellano, ¿creen que es función del Estado "fomentar" un cambio de preferencias o "reeducarles"? ¿Creen que la Generalitat tiene derecho a poner restricciones al libre mercado para que oferte menos cine doblado al idioma que los consumidores quieren? Un ejemplo concreto: a menos que se trate de un blockbuster estrenado en varias pantallas de un complejo multisalas, muchos cines locales se verán obligados por la nueva ley a proyectar películas solo en catalán. Para los espectadores que frecuentan ese cine, y que en su mayoría prefieren el castellano, la Ley les estará imponiendo el doblaje al catalán, forzándoles a ir a un cine más lejano si quieren satisfacer su preferencia. ¿Consideran que la Generalitat tiene derecho a perjudicar al espectador de esta manera, por el bien de "la lengua"?
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