En una entrada anterior me refería al intercambio que José Carlos Rodríguez y Manuel Pastor estaban manteniendo a propósito de la figura de Abraham Lincoln y la guerra civil americana. Pedro López Arriba se suma al debate con un buen artículo favorable a Lincoln y a la causa unionista: Abraham Lincoln reconsiderado. José Carlos escribe una atinada réplica: Una nueva mirada sobre Lincoln.
Del López Arriba quiero destacar estos dos párrafo sobre el derecho de secesión de los estados de la Unión:
En suma, en este debate debe constatarse el hecho indudable de que la posibilidad de la secesión no estuvo contemplada en el sistema constitucional norteamericano, ni en 1777, ni en 1787 ni en 1860. Y los precedentes de amenaza secesionista de Carolina del Sur, en 1832 con el presidente Jackson y en 1849 con el presidente Taylor, recibieron la misma respuesta desde los poderes federales que en 1860; con la diferencia de que en 1860 los secesionistas fueron más lejos y se llegó a la contienda, mientras que en 1832 y 1849 se echaron atrás. (...)
La secesión había sido amagada muchas veces por los sureños, que siempre encontraron la más rotunda oposición de los poderes federales. Cuando en 1861 quisieron ir más allá de la mera amenaza, la respuesta armada que se había anunciado en 1832 y 1849 se hizo realidad.
Con independencia de si la secesión tenía base legal o contaba con precedentes (José Carlos replica que sí), una pregunta más relevante es qué derecho (moralmente hablando) tenía el Gobierno Federal a someter a una región que quería separarse de la Unión política. En otras palabras, por qué la preservación de la unidad política de un territorio es un imperativo moral y vale el precio de una guerra civil.
Extracto varios párrafos de la réplica de José Carlos (énfasis mío):
Coincido de pleno, sin embargo, en lo que dice López Arriba sobre la importancia de la esclavitud. "Si la esclavitud no ocupó el primer lugar, desde luego tampoco fue un asunto secundario". Yo mantengo que no fue el principal argumento, ni por parte del Norte, ni por parte del Sur. Por lo que se refiere al Norte, Lincoln lo dejó claro en su famosa carta a Horace Greely: "Mi objetivo fundamental en esta lucha es salvar la Unión, no salvar o destruir la esclavitud. Si pudiese salvar la Unión sin liberar a uno solo de los esclavos, lo haría. Y si pudiera salvarla liberando a algunos y dejando de lado a otros, también lo haría. Lo que hago en relación con la esclavitud y la raza de color lo hago porque ayuda a salvar la Unión."
De hecho, su Decreto de Emancipación era sólo válido para los Estados que se declararon en rebeldía; en cambio, respetó la "peculiar institución" en los Estados fieles, en línea con lo que dijo en la carta referida y en su discurso de toma de posesión. Es decir, que declaró la libertad de los esclavos allí donde no tenía jurisdicción para ello y los mantuvo en servidumbre donde sí pudo haberlos liberado.
Por lo que se refiere al Sur, no es que la esclavitud no entrase entre sus reivindicaciones. Lo demuestra, entre otras pruebas, el discurso del vicepresidente Stephens. Ahora, con ser importante, no era la principal razón para la secesión, que ésa y no otra es la postura de los críticos con Lincoln. En su discurso de toma de posesión, el presidente de la Confederación, Jefferson Davis, no mencionó la esclavitud una sola vez. En cuanto a los Estados, sólo dos la citan en sus declaraciones de secesión; en cambio, el resto de causas (el arancel, el atropello de que eran objeto sus derechos) aparece en todas ellas.
Los Estados Confederados buscaban el reconocimiento de naciones como Francia y Gran Bretaña, pero éstas no estaban dispuestas a concedérselo si mantenían la ominosa institución. El gobierno de Jefferson Davis propuso, entonces, un plan de cinco años para acabar con ella, a cambio del reconocimiento de las dos potencias europeas. ¿Tiene sentido librar una guerra para mantener la esclavitud si se ha firmado su erradicación?





