Esta semana en Libertad Digital escribo sobre el neoconservadurismo a propósito del fallecimiento de Irving Kristol, el padrino del movimiento. ¿Qué es exactamente el neoconservadurismo? ¿En qué se diferencia del liberalismo o de la vieja derecha americana? ¿De dónde procede esta corriente? En el artículo intento dar respuesta a estos interrogantes.
Irving Kristol, padre del movimiento neoconservador americano, falleció el pasado 18 de septiembre a los 89 años. Kristol era uno de los pocos neoconservadors que aceptaba el distintivo y se explayaba en su significado en artículos como The Neoconservative Persuasion o en libros como Neo-conservatism: The Autobiography of an Idea. Pero hoy en día casi nadie se preocupa por el significado original del término "neoconservador" o "neocón", que se ha convertido en arma arrojadiza de la izquierda contra quienes no comulgan con sus ideas, especialmente los liberales. Algunos han reaccionado aceptando el epíteto como si fuera un piropo –declarándose liberales a fuer de neocones–, sin reparar en la grieta ideológica que separa el neoconservadurismo del liberalismo clásico. No en vano el grueso del movimiento liberal y muchos conservadores en Estados Unidos marcan claras distancias con los neoconservadores, a quienes acusan de haber traicionado los principios anti-estatistas y aislacionistas de la vieja derecha. El propio Kristol no se consideraba a sí mismo liberal, ¿por qué tendríamos que considerarnos neocones los liberales? (...)
Kristol acuñó la frase "un neoconservador es un progresista asaltado por la realidad". El economista Lester Thurow propuso una definición distinta: "un progresista asaltado por la realidad que decide no presentar cargos". El neoconservadurismo nació en parte como reacción al exceso de intervencionismo de la Great Society de Lyndon Johnson, pero en general se mostró complaciente con el Estado del Bienestar. Kristol señalaba en su libro Reflections of a Neoconservative que "un Estado del Bienestar, adecuadamente concebido, puede ser una parte integral de una sociedad conservadora". En su artículo The Neoconservative Persuasion, Kristol afirmaba que el crecimiento del Estado en el pasado siglo no produce alarma ni ansiedad a los neoconservadores, es visto como algo natural e inevitable. "Los ideales decimonónicos tan nítidamente expresados por Herbert Spencer en su The Man Versus the State son una excentricidad histórica". Calvin Coolidge y Barry Goldwater, probablemente el presidente y el presidenciable más liberales que ha tenido Estados Unidos en el siglo XX, no eran santos de su devoción. En materia de políticas sociales y culturales, Kristol apuntaba que los neoconservadores no son muy tradicionalistas pero encuentran más puntos en común con la derecha religiosa que con la derecha de corte liberal.





