Álvaro Vermoet y yo tenemos la costumbre de hacer los debates en varios "asaltos" (el anterior asalto aquí), lo que permite aclarar confusiones y refinar los argumentos. En este caso creo que acercamos un poco nuestras posiciones, aunque sigo pensando que Álvaro no llega tan lejos como debería, en el plano teórico al menos.
Debajo copio parte de la respuesta de Álvaro (leedla entera en su blog) y mi contra-réplica:
En ningún caso he defendido yo la uniformidad. El modelo educativo que yo defiendo es aquel en el que colegios pertenecientes a distintas Administraciones, fundaciones, empresas privadas del sector educativo, ONG, empresas privadas de otros sectores, congregaciones religiosas, cooperativas de profesores o grupos de padres, puedan competir libremente en igualdad jurídica. Para ello, he defendido instituciones como la autonomía docente, un sistema de financiación ligado a la elección libre de los padres (suprimiendo las comisiones de escolarización, los sistemas de puntos, la preferencia geográfica, etc.) y la práctica supresión de la enorme burocracia exigida a los centros. Resultaría, así, que no habría una “competencia desleal” que distorsionase la oferta, que la escuela pública tendría incentivos a la movilidad y, gracias al cheque escolar, que se creen incentivos para que a las empresas privadas les salga rentable la educación de los más pobres. Y en lo que concierte a la escuela pública, he defendido la diversificación de los centros docentes en distintos proyectos educativos, mediante un sistema que permita e incentive la especialización a través de una autonomía de gestión, libre elección de centro y contratación de los profesores por parte de los centros. Finalmente, en lo que respecta al sistema educativo en sí, he defendido que desde los 13 o 14 años haya distintas vías de estudio reconocidas, unas con mayor orientación técnica, otras con mayor orientación académica, rompiendo así con la uniformidad que la LOGSE impuso en la escolarización obligatoria hasta los 16 años.
Álvaro ha escrito en Libertad Digital sobre el cheque escolar, la autonomía de los centros, su especialización y sobre la creación de distintos itinerarios de estudio. Como mejora del sistema actual o avance hacia un sistema auténticamente competitivo, son propuestas con méritos, dignas de ser estudiadas.
Creo que no nos estamos entendiendo.
Planteas cuestiones a las que ya he respondido en el artículo ("el puritanismo ideológico de Esplugas es un aliado del inmovilismo") y me atribuyes posiciones que no son mías ("el modelo de homeschooling que él defiende"). Por lo demás creo que estás confundido respecto a lo que es un sistema de planificación central. Cuando hablamos de un sector básicamente nacionalizado por el Estado como el de la enseñanza, donde no hay un mercado competitivo en el que distintos agentes invierten sus recursos, ofertan servicios diversos, compiten en precio y calidad etc. con el objeto de maximizar sus beneficios, estamos ante un sistema de planificación central. Puede quedar demode que utilice este término, pero es eso y no otra cosa. Dotar de autonomía docente o de gestión a los centros públicos puede ser una mejora, pero en el marco de un sistema de planificación central. El hecho de que para ti la desregulación equivalga a "suprimir la escolarización obligatoria y cualesquiera contenidos mínimos en el sistema educativo", y que la obligación de escolarizar ya implique unos contenidos educativos estatales me parece sintomático de que estás subestimando gravemente los beneficios de un mercado educativo. De nuevo, hoy el Estado nos está imponiendo una dieta a todos mediante un Ministerio de Alimentación (está imponiendo a casi todos los alumnos un mismo modelo docente y curricular mediante un Ministerio de Educación). Tú no defiendes la abolición de este Ministerio, a lo sumo quieres hacer que la dieta sea un poco más flexible, o que pueda haber unas cuantas. Yo soy partidario de cerrar el Ministerio y permitir cualquier dieta (concediendo, a efectos diálecticos, que se obligue a todos a comer y que determinadas dietas abiertamente perjudiciales - madrasas etc.- estén prohibidas). Es decir: que cada escuela privada tenga libertad para ofrecer las asignaturas que quiera, las horas que quiera, con el horario de clase que quiera, libertad para escoger los libros de texto que quiera y diseñar los itinerarios que quiera, libertad para emplear la metodología de evaluación y enseñanza que quiera y poner a disposición de profesores y alumnos los medios que quiera, libertad para contratar al profesorado que quiera y utilizar el proceso de selección que considere más adecuado etc. Piensa en el homeschooling, cuya práctica considero que tiene que ser legal, y en todas las posibilidades que ofrece en cuanto a metodologías de enseñanza, contenidos etc. y extrapólalo a la escuela formal. Esa es la variedad y la libertad creativa que debería permitirse en la enseñanza, a todos los niveles. ¿Se aprecia la diferencia? Hoy en día prácticamente no hay ningún aspecto de la enseñanza que no esté regulado hasta el último detalle. Yo quiero que lo excepcional sea que algo esté regulado. Tú propones parches al sistema de planificación central, yo en todo caso pondría parches al sistema de libre mercado, en el que todas las escuelas son privadas, la mayoría funcionarían como empresas con ánimo de lucro afanosas por atraer alumnos, compitiendo entre sí en currículum, modelo docente, profesorado etc. y el Estado en todo caso concedería cheques a las familias menos pudientes.
Dicho esto, algunas de tus propuestas van más allá de la autonomía de centros públicos (por ejemplo, el cheque escolar) y en este sentido estamos más cerca de lo que al principio he dado a entender (no he leído tus artículos previos sobre el tema, me he limitado a comentar los que hacían referencia a los míos). Sigo pensando que no estás lo bastante cerca, en el plano teórico al menos. No me parecen mal tus propuestas reformistas per se, por "impuras" que sean. Estoy muy a favor de las mejoras graduales, en ningún momento he criticado esta vertiente pragmática. Simplemente mi enfoque es más teórico, y creo que por pragmático que sea uno es esencial tener una teoría sólida detrás que te oriente y sirva de horizonte. Entendí que tu horizonte era corregir ciertas carencias del sistema público pero mantenerlo al fin y al cabo, no privatizarlo y desregularlo masivamente. Y ahí es donde discrepamos.
En cuanto al tema de la ilegitimidad del derecho de propiedad del Estado, nos llevaría a iniciar un debate sobre anarquismo de mercado y ya he tenido varios últimamente (puedes buscar en mi blog, bajo la pestaña/categoría de "Anarco-capitalismo"). Me temo que partimos de premisas distintas.
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