Hoy es 4 de julio, el día en que Estados Unidos adoptó la Declaración de Independencia. Es una fiesta poco celebrada en el Reino Unido... pero no estoy convencido de que merezca ser celebrada en América tampoco. Desde que leí esta entrada de Mencius Moldbug y este documento del ex Gobernador de Massachusets Thomas Hutchinson, tengo desmitificada la causa rebelde y no me atrevo a pronunciarme a favor de la guerra contra Inglaterra (lo que no quiere decir que esté persuadido de la causa inglesa). Creo que muchos de vosotros tendríais las mismas dudas después de leer esos enlaces.
Dediqué una entrada a este tema, donde copié extractos del post de Moldbug y del Strictures upon the Declaration of the Congress at Philadelphia de Hutchinson: Fisking de la Declaración de Independencia.
A propósito de la Revolución Americana y su aclamada culminación, la Constitución, el historiador Jeffrey Hummel escribió este artículo a favor de las tesis de los Anti-Federalistas: The Constitution as Counter-Revolution: A Tribute to the Anti-Federalists (pdf). Es una lectura muy interesante. Copio un fragmento de la conclusión:
[I]f Americans wish to celebrate a document that once limited the power of government, then they should not pay tribute to the so-called Federalists who wrote the document in order to undermine such limitations. They instead should pay tribute to the Anti-Federalists who opposed the Constitution. The current homage given federalism - at a time when abjectly subservient state governments make the concept operationally meaningless - bears witness to the intellectual durability of the unrecognised Anti-Federalist triumph. To the extent that the Constitution ever actually limited the national government, we have only them to thank.





