En mi último artículo en Libertad Digital me opongo a la prohibición del burka que quiere decretar el gobierno francés. También argumento en contra de la idea, bastante extendida en círculos liberales y conservadores, de que los valores occidentales están en decadencia y Europa va camino de sucumbir al islamismo radical. Creo que estos agoreros subestiman la fuerza de esos valores, y son las autocracias árabes las que deben preocuparse por la decadencia de los suyos.
En La libertad y la ley publicaron esta entrada sobre el mismo tema, que es la que me animó a escribir el artículo.
La esclavitud es desde luego incompatible con una sociedad libre, pero también lo es prohibir el burka si alguien desea llevarlo. La mayoría de mujeres que llevan el burka, u otros atuendos islámicos menos extremos, lo hacen porque quieren. Eso no significa que se hayan decantado por el burka después de sopesar las alternativas disponibles, escuchar distintos puntos de vista y mantenerse al margen de influencias externas. Significa que en su fuero interno están convencidas de que eso es lo correcto, por incomprensible que nos parezca a nosotros. ¿Es el resultado de la estricta y retrógrada educación que han recibido y de los valores fundamentalistas de su entorno? Sí, pero eso no confiere al Estado ningún derecho a la "reeducación" forzosa. (...)
Incluso los prohibicionistas admitirán que el mal no es el burka en sí, sino el comportamiento opresor del marido, que la obliga a ponérselo. Pero entonces, ¿por qué no se encarcela directamente al marido? Si ninguna mujer lleva el burka voluntariamente significa que todos los maridos son culpables de abuso y deben ser detenidos y encarcelados. Esa es la conclusión lógica de su premisa. Si, en cambio, están dispuestos a garantizar a los maridos la presunción de inocencia, entonces no pueden argüir al mismo tiempo que sus esposas llevan el burka bajo coacción.
Francia, por cierto, en temas de inmigración tiene pocas lecciones que dar al mundo. En el Reino Unido y en Estados Unidos los jóvenes musulmanes tienen un trabajo, no se dedican a quemar coches en las fiestas nacionales.





