Vía Heterodoxias leo este comentario de Jonah Goldberg en National Review, lamentando que los medios estén santificando a Michael Jackson simplemente por su condición de celebridad.
Here was a guy so many of “us” read about in People magazine for so long. His passing, therefore, isn’t a loss in the sorrowful sense of the word, but in the selfish one. It’s a loss of an interesting subject, a creature to gossip about and to fill a few minutes on E! or Entertainment Tonight. (...)
Every year at the Oscars they show a montage of people who died over the previous year. Invariably, the audience only applauds for the really famous people. This has always offended me. Not necessarily because the famous people don’t deserve praise but because it’s so clear that the audience is clapping for the fame. Michael Jackson had many accomplishments. But the press is sanctifying him because he was famous, deservedly so to be sure, but not because he was good. So much of the coverage seems to miss this fundamental point, as if being famous made him good.
De todos modos, no sé hasta que punto no es inevitable (y razonable) dar tributo a la celebridad antes que al desconocido, aunque solo sea porque aquélla ha formado parte de nuestra vida de un modo u otro (en el caso de Jackson, influyendo e inspirando a millones de personas, y entreteniendo a muchas más).
A José García Domínguez aún le disgusta más la repercusión que se le está dando a la muerte de Michael Jackson. Para García Domínguez se trata de un fenómeno creado por los mass media, con valor artístico o cultural trivial e insignificante.
Inocultable, coinciden los hagiógrafos de guardia en señalar la dimensión psiquiátrica del fenómeno. Mas confunden sujeto con objeto. De ahí que, ciegos, pretendan que el difunto era el genuino orate de este festival necrófilo. En otro orden de necedades, apelan, también unánimes, a las cifras de ventas al por menor como supremo argumento de autoridad estética. Ya se sabe: mil millones de moscas no pueden estar equivocadas. Así, mientras las plañideras de la prensa lloran inconsolables por el traspaso del "icono", cualquier rémora de las antiguas jerarquías acaba por desaparecer diluida en un totum revolutum donde todo deviene igual e indiferente. He ahí el genuino poder de los mass media: elevar cualquier distracción trivial, insignificante, a la suprema dignidad de fenómeno cultural, sin apelación posible además.
García Domínguez puede sin duda apelar al tribunal de los juicios subjetivos, pero que la imprenta que ha dejado en la música y la cultura popular es lo opuesto de trivial e insignificante es menos opinable. En su afán "contrarian" por distanciarse de las masas creo que algunos se están pasando de frenada. La obra de Michael Jackson ha influido a generaciones de artistas de hip hop, pop y R&B. En los 80 transformó los vídeos musicales de herramienta promocional a nuevo género. Ha recibido los premios más prestigiosos a los que uno puede aspirar en el mundo de la música, incluidos 13 Grammy y el Artist of the Century Award. Su talento ha sido únánimemente reconocido por críticos, revistas especializadas y artistas contemporáneos.
Michael Jackson no es un mero producto que los mass media se sacaron de la chistera, como si pudieran haber creado el mismo fenómeno tomando a cualquier otro negro con buena voz. De hecho García Domínguez invierte aquí los factores: la cadena musical MTV no era popular antes de Jackson, se hizo famosa en buena medida gracias a él. El "Rey del Pop" fue un auténtico fenómeno cultural creado por el mercado y su música será recordada para siempre, como la de Elvis, los Beatles, the Boss, Elthon John o Madonna. Claro que a lo mejor para García Domínguez ellos también son triviales e insignificantes.
Un buen antídoto contra el menosprecio hacia la cultura comercial contemporánea (ignoro si García Domínguez menosprecia en general el arte y la cultura comercial actual) es In Praise of Commercial Culture, de Tyler Cowen. Sobre Jackson, Cowen ha dicho:
He's one of the few musicians I've been listening to since I was six years old. I've long thought I Want You Back is one of the best songs, period. She's Out of My Life has for a long time been a personal favorite, as is Girlfriend. Billie Jean survives being overplayed on muzak. Off the Wall is an underrated album, as is History. His personal legacy is perhaps a dubious one, but he was one of the great dancers and entertainers of his century and it is a shock to read of his passing.
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