Mi artículo en Libertad Digital en defensa de la abstención y la escisión de España de la Unión Europea ha suscitado varios comentarios. Copio a continuación el comentario de peonrojo, que plantea varias cuestiones interesantes, y mi respuesta (que no he podido publicar en el hilo porque los comentarios ya están cerrados).
Sobre los datos un par de cosas. Primero asumes que si un conjunto de regulaciones vienen de Bruselas, al separarte, desaparecen las regulaciones... o no. Las regulaciones en realidad vienen de los Gobiernos nacionales, que incorporan a su legislación las directivas de la UE; si eliminas a Bruselas de la ecuación puedes perfectamente toparte con un Gobierno Británico intervencionista que te achicharre a regulaciones; valga como ejemplo el Gobierno ZP o el Govern Montilla, o el Chaves-Griñán, tanto da. No sé cómo de contento estarás con Gordon Brown, pero creo que la solución a una “sobre regulación” británica sería votar a un gobierno liberal en Westminster, antes que alentar la secesión de Gales y Escocia, ¿o no?
No dudo que los números que plantea el enlace que nos proporcionas sean correctos; lo que discuto es la conclusión que sacan; aquello de “this money would be much better spent in Britain for the benefit of the British economy and people”, o como tú decías “yo preferiría tener esos euros en mi bolsillo”. Yo también preferiría tener que pagar menos impuestos y disponer con libertad de mi dinero, pero la solución es elegir un gobierno que aplique esos principios, no fragmentar el estado, porque lo único que harías sería cambiar a un “gran señor” por un “pequeño tirano”, eso sí, mucho más cerca de tu cogote.
Mi afirmación de que "el proceso de construcción europea es el mejor modo de enfrentarse a los retos de un mundo globalizado" se fundamenta en el tamaño de los actores en la esfera internacional hoy y en un futuro cercano. Las economías tipo España ya no son competitivas, necesitamos formar alianzas regionales de mayor tamaño. Coincido totalmente contigo en que para sacar partido a la globalización hay que fomentar el libre comercio y la libre circulación de personas, pero discrepo en que sea posible conseguirlo únicamente mediante tratados. Suiza es un caso muy particular, respetado en gran medida gracias a su condición de “banquero del mundo”; por no estar no está ni en la ONU. La UE en sus inicios era una colección de tratados; aún lo es, pero ya desde el principio hubo una idea de “Construcción Europea”, que iba mucho más allá del “carbón y del acero”. Se trataba, efectivamente, de construir un “Estado supra-nacional”, que garantizara la estabilidad y la LIBERTAD de los europeos, tras dos Guerras Mundiales en menos de 40 años. El hecho de que legisle a un ritmo de vértigo me parece estupendo; prefiero eso a la verguenza de tener un Parlamento que levante una Sesión a los cinco minutos de empezar por falta de propuestas legislativas ¡en plena crisis! Sobre los euros que nos cuesta, los doy por bien empleados si hacen eficazmente su trabajo.
El problema no es la centralización política; es la política del gobierno. Si eliminas a la UE, ¿te quejarás de la política de ZP o de España? Si eliminas a España, ¿te quejarás entonces de Montilla o de “Catalunya”? ¿Cuándo estará el modelo político “suficientemente descentralizado”, cuando lleguemos al Govern del Baix Llobregat?
No estoy de acuerdo en que “a más centralización, menos competencia”. Con cualquier gobierno, la competencia viene definida por el marco legal; y el respeto a ese marco legal depende de la existencia y funcionamiento de la Justicia. Si precisamente se distingue a la UE por algo es por su apoyo decidido a la Libre Competencia; y si de algo hemos de quejarnos en España es de los monopolios que nos ha tocado vivir, afortunadamente cada vez menos gracias a la aplicación de esas Directivas Comunitarias.
Dices que “cuantos más Estados haya y más cerca se encuentren, más fácil será deslocalizar nuestra empresa si suben los impuestos, o exiliarnos si las leyes se vuelven muy represivas”. Eso siempre y cuando esos Estados te dejen moverte, entrar y salir, establecerte con tu dinero o llevártelo sin problemas. Mira a Europa antes de la UE y dime si era eso lo que teníamos... la respuesta la sabes perfectamente y es NO. Visados, aranceles, monedas nacionales y heterogeneidad legislativa; en definitiva trabas al libre movimiento de personas y capitales. Todo eso no desapareció porque sí, y esta libertad que disfrutamos no se mantendría si no fuera por “Bruselas”. La Unión Europea es un área de libertad compartida, es como tú dices un “área de libre comercio donde bienes, capitales y personas se desplazan sin barreras legales.” Pero para que exista y funcione, en mi opinión es necesaria “la concentración de poder en Bruselas en ámbitos que van desde la justicia al medio ambiente pasando por la regulación del comercio o del mercado laboral”. Es necesario un Estado que respalde y garantice la libertad de los ciudadanos, que gobierne, legisle y juzgue.
Los Estados Unidos de América nacieron precisamente para eso, y durante más de dos siglos, con sus luces y sus sombras, lo han conseguido. Su mayor crisis interna fue una Guerra Civil donde se dirimió precisamente la preeminencia del Gobierno Federal sobre los Estados; ganó “el centralismo” frente a la “secesión”, y gracias a eso están hoy los EE.UU. donde están. Reitero, espero poder ver algún día unos Estados Unidos de Europa que permitan a los europeos desarrollar todo su potencial.
Mi respuesta:
La UE tiene cierto efecto "crowding out" sobre el volumen de regulaciones que emanan de los gobiernos nacionales, pero sus incentivos a legislar son mayores precisamente porque tiene menos contrapesos externos (la presión que ejerce el voto con los pies y la competencia entre Administraciones disminuye conforme aumenta la centralización política) y, a nivel interno, los diputados de Bruselas apenas rinden cuentas ante nadie. La "sobre-regulación" que mencionaba, cuyo coste se calcula en el segundo estudio que enlazo, es un buen ejemplo: los Estados nacionales tienen menos incentivos estructurales para sobre-regular sus industrias (que no quiere decir que no tengan incentivos para hacerlo o que no lo hagan, sino que a igualdad de circunstancias tenderán a hacerlo menos que la UE porque la presión de la deslocalización de empresas etc. se deja sentir más en un contexto con numerosas unidades políticas pequeñas compitiendo entre sí).
Creo que subestimas o pasas por alto la presión que ejerce la competencia entre Administraciones y el voto con los pies en el "mercado de Estados". Algunos liberales que aprecian las virtudes de la competencia y el voto con los pies en el mercado (cuando los consumidores nos desplazamos de una empresa a otra que nos ofrece un mejor servicio), en las soluciones descentralizadas "bottom-up" y el proceso de mano invisible, se olvidan por completo de estas enseñanzas al considerar la reforma del sistema político y abogan por soluciones centralizadas, "top-down" que básicamente consisten en situar en la cúspide del monopolio público a alguien que pueda imponer la reforma desde arriba, y cuanto más territorio abarque este monopolio público, más alcance tendrá la reforma el día en que situemos a ese paladín liberal en el gobierno. El problema es que cuanto más territorio abarque el monopolio público, más alcance tendrá la represión y el intervencionismo si el gobierno no es liberal, y será más difícil deslocalizar nuestro negocio o capital, o exiliarnos a otro país.
Considera los dos extremos: un gobierno único mundial (una ONU con las competencias de los Estados), y una constelación de miles micro-estados y ciudades-estado del tamaño de Singapur, Mónaco o Andorra. La solución "top-down" es situar en el gobierno mundial un partido liberal. Esta solución "top-down" también es posible en el escenario de los micro-estados: podría haber un partido liberal en cada uno de los gobiernos. La objeción de que es más difícil situar un partido liberal en todos los gobiernos del mundo en el segundo escenario que situar uno solo en el gobierno único tiene una contra-réplica evidente: con miles de Estados es probable que algunos tengan gobiernos liberales, luego el éxito es parcial; con un único gobierno mundial es todo o nada (y ahora veremos por qué es más probable que sea nada).
El planteamiento de estos dos extremos imaginarios ayuda a entender el efecto de la competencia entre Administraciones y la centralización política. En el caso del gobierno mundial, no hay ningún sitio al que deslocalizar tu negocio, desplazar tus ahorros o emigrar. El Estado no tiene incentivos para ofrecerte un marco legal atractivo (impuestos bajos, libertades personales etc.) y retenerte, pues no tienes a donde ir. Puede subir los impuestos, regular etc. tanto como quiera y la población lo tolere sin sublevarse. La única presión que puede ejercerse sobre ese gobierno es el voto a otro partido (o la rebelión, que siempre es una posibilidad, como último recurso).
En el escenario con miles de micro-estados hay miles de regiones a las que deslocalizar tu negocio, desplazar tus ahorros o emigrar. Algunas estarán geográficamente muy próximas y serán culturalmente similares, lo cual facilita el traslado. En este contexto los Estados sí tienen fuertes incentivos para ofrecer políticas atractivas (impuestos bajos, libertades personales etc.), para retener y atraer empresas, capital y residentes. En este escenario también puede ejercerse presión directa a través de las urnas, pero hay además una presión indirecta, un proceso de mano invisible que no existía en el primero: la competencia entre Administraciones por retener y captar empresas, capital y ciudadanos, que hace que estos voten con los pies desplazándose a aquellas jurisdicciones más prósperas, con políticas más atractivas.
Volviendo al mundo real, en la medida en que nos aproximamos al segundo escenario los Estados están sometidos a una estructura de incentivos que (a igualdad de circunstancias) presiona a favor de la reducción de impuestos, liberalización etc. La importancia de esta presión pasa desapercibida porque es un proceso de "mano invisible", porque sus efectos son a menudo indirectos. Pensamos que los niveles impositivos de España o los países europeos son producto directo de las ideologías de sus gobiernos y el contexto nacional sin considerar la presión que ejercen los demás países, o los paraísos fiscales que tanto se afanan en reprimir. Si no fuera por la presión indirecta resultado de la deslocalización, evasión de capitales, fuga de cerebros... los niveles impositivos, regulaciones etc. con toda seguridad serían más altos, y algunos impuestos no se hubieran reducido como lo han hecho (Impuesto de Sociedades en Europa, Impuesto de Sucesiones en España).
De modo que, contestando a tu pregunta aparentemente retórica, sí me parece razonable alentar la secesión de Gales y Escocia (y la del Baix Llobregat) para que haya más presión sobre esos Estados en forma de competencia entre Administraciones y voto con los pies, lo cual no es incompatible con votar a un gobierno liberal en Westminster o en el parlamento escocés. No son opciones excluyentes. La competencia entre Administraciones es una presión añadida, un contrapeso adicional al abuso de poder. En este sentido no es la panacea ni "la solución" al problema del intervencionismo, simplemente contribuye a presionar a los Estados en la dirección adecuada.
Caes en el error, bastante extendido por otro lado, de pensar que el mercado común no sería posible sin la UE, o de identificar el libre comercio y la libre circulación de personas con la UE. Si no te gusta el ejemplo de Suiza porque consideras que es un caso especial puedes tomar el de Islandia o Noruega. Ambos países forman parte del mercado común y no son miembros de la UE. Fue con ese propósito (participar de los beneficios del mercado común sin necesidad de ingresar en la Unión Europea) que se crearon la EFTA (European Free Trade Association) y la EEA (European Economic Area), del que forman parte Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza (éste último solo del EFTA).
Dices que el "tamaño de los actores en la esfera internacional" es el mejor modo de enfrentarse a los retos de un mundo globalizado y que "las economías tipo España ya no son competitivas, necesitamos formar alianzas regionales de mayor tamaño". Las economías pequeñas son tremendamente competitivas en tanto practiquen el libre comercio con el resto del mundo. Para eso no es necesario forjar "alianzas políticas" como la UE sino extender tratados de libre comercio y libre circulación de personas o crear asociaciones económicas a tal efecto. La EEA no es la única.





