Roger Senserrich (antes Egocrata) identifica el siguiente problema: es más barato despedir a un trabajador temporal que a un trabajador con contrato indefinido. El segundo lo sabe y puede permitirse ser un poco menos productivo, pues al empresario le sigue siendo más rentable despedir al temporal. ¿Solución? Pagar una cuota para financiar un fondo de compensación que indemnizará a los empleados despedidos en proporción a los años trabajados, de modo que el despido es "gratuito" en el momento de tomar la decisión. El empresario no tendrá entonces incentivos para mantener a determinados trabajadores con independencia de su productividad, su decisión responderá a un cálculo de eficiencia.
Abaratar el despido, por cierto, no quiere decir que protejamos menos a los trabajadores. Podemos hacer que la protección funcione de forma distinta, eliminando el incentivo a mantener a trabajadores menos productivos pero que llevan más años. Un idea puede ser hacer que el empresario no pague nada por los despidos al trabajador, sino que dé una determinada cantidad de dinero fija al estado para crear un fondo de compensación. Cuando alguien es despedido, en vez de una indemnización lo que puede recibir es un suplemento a lo que recibe del seguro de desempleo, que variará según los años que su empresa ha pagado por él.
Los trabajadores veteranos -que tienen más problemas para encontrar trabajo- reciben más, pero el empresario no ve un coste extra. El empresario deja de ver a sus trabajadores como una colección de jarrones Ming y bisutería barata, pudiendo tomar las decisiones según eficiencia, y no regulación laboral. Por añadido, el coste de firmar un contrato indefinido es básicamente cero, especialmente si todos los contratos pagan al fondo de compensación.
La propuesta tiene un problema en el que Senserrich no ha reparado (pese a que Geógrafo Subjetivo lo ha entrevisto y apuntado en los comentarios). Lo que está proponiendo no es abaratar el despido, sino socializar los costes de las indemnizaciones. El resultado sería un aumento de esos costes empresariales, porque está haciendo que el despido sea gratuito en el momento de producirse, lo cual incentiva el despido. Al desvincular las decisiones de sus costes (socializándolos) todos toman las decisiones sin tener en cuenta los costes, y todos acaban pagando una factura más alta.
Es como cuando se financia la sanidad vía impuestos en lugar de hacerlo vía precios, haciéndola gratuita en el punto de consumo. El hecho de que sea gratis hace que la demanda se multiplique y que también lo hagan los costes de satisfacer esa demanda. El consumidor no tiene incentivos para contenerse, porque lo que paga por la sanidad (impuestos) no está en correspondencia con lo que consume sino con lo que consumen millones de personas, luego no le sale a cuenta privarse del consumo si los demás no se ponen de acuerdo para hacer el mismo sacrificio. Por el contrario, si lo que paga está en correspondencia con lo que consume (precios) entonces sí tiene incentivos para recortar consumo superfluo con independencia de lo que hagan los demás y los costes de la sanidad se reducirían.
Con la propuesta de Senserrich, los empresarios pagan cuotas para financiar las indemnizaciones a través de un fondo de compensación sin saber a cuánta gente van a despedir. Como todos los empresarios financiarán los despidos de los demás ningún empresario tiene incentivos para contenerse y no despedir a un trabajador pues esa acción por sí misma no va a repercutir en sus costes. Pero el mismo pensamiento en todos los empresarios sí dispará los costes de las cuotas que financian el fondo de compensación. Nos aproximaríamos a una tasa de despidos parecida a la que habría en un contexto de despido gratuito, pero con los costes de un contexto de indemnización por despido. Es decir, habría más despidos y más indemnizaciones por despidos que ahora (pagados a través del fondo de compensación), lo que se traduciría en mayores costes para todas las empresas (incluidas las que nunca despedirán a nadie!).
¿Ésta es la gran reforma para hacer el mercado laboral "más eficiente", aumentar los costes para las empresas? Senserrich pregunta si su propuesta es tan políticamente inviable. Todo lo contrario, yo creo que al Gobierno de Zapatero le gustaría mucho.
Esta entrada sería incompleta si no comentara un matiz que el autor menciona: la posibilidad de compensar la cuota para el fondo de compensación con una disminución de las contribuciones a la Seguridad Social. Pero lo menciona como un "añadido", como algo que no es necesario para que la medida fomente la eficiencia, pero que si nos empeñamos, pues puede incluirse.
Teniendo en cuenta que los despidos aumentarían (en paralelo con las indemnizaciones salidas del fondo de compensación), la disminución de las contribuiciones a la Seguridad Social debería ser bastante brusca si tiene que compensar el ascenso de las cuotas por encima del coste medio de los despidos antes de implementar la medida. Aunque seguiría habiendo efectos redistributivos (de empresas que no despiden a empresas que despiden), este cambio quizás no tendría un balance neto negativo, aunque tampoco veo ventajas más allá del incentivo a determinados empleados para trabajar más duro con el fin de mantener su puesto.
La financiación de la Seguridad Social quedaría, por otro lado, tocada en un momento en el que su precariedad es noticia y el Gobierno busca formas de parchear su insostenibilidad inherente a largo plazo. Sería bastante asombroso que Senserrich defendiera un recorte drástico de las pensiones o de los subsidios de desempleo después de sus esfuerzos (muy progresistas) por intentar abaratar el despido sin abaratarlo, o de desproteger al trabajador pero protegerlo simultáneamente. Quieren comerse el pastel y tenerlo al mismo tiempo, y creen que solo es cuestión de diseñar la política adecuada. Pero la realidad es tozuda.





