Sorprendente recomendación de José María Roldán, director de Regulación del Banco de España: debe impedirse legalmente que los bancos incurran en descalce de plazos o transformación de plazos, o lo que en círculos austriacos y liberales se conoce como "reserva fraccionaria". Se trata de una medida largamente reivindicada por los economistas austriacos que ven en este descalce de plazos (prestar a largo plazo endeudándose a corto) una de las principales causas de la crisis actual. Expansión se hace eco de la noticia, y Libertad Digital enfatiza que el Instituto Juan de Mariana ha defendido esta reforma en sus boletinos sobre la crisis.
Roldán aboga por una medida en este ámbito que revolucionaría el actual modelo de gestión y que parece sacada de las recomendaciones que a tal efecto lleva lanzando el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (OCE) en sus diversos boletines desde el estallido de la crisis: evitar el descalce de plazos.
En este sentido, Roldán abogó por introducir reglas en la gestión de liquidez que impidan descalces de plazos (maturity mismatches): por ejemplo, cuando una cartera de hipotecas a 30 años se financia a través de pagarés a corto. Este tema resulta clave para entender el estallido de la crisis financiera que azota a medio mundo, y que se materializó, primero, en crisis de liquidez y, luego, de solvencia, tal y como avanzó LD.De este modo, el regulador pretende impedir en el futuro que los bancos inviertan a largo plazo (hipotecas a 30 años por ejemplo) con deuda a muy corto plazo (emisión de cédulas hipotecarias a 5 años, por ejemplo). Este desequilibrio temporal, característico de la gestión bancaria actual, ha situado al borde de la quiebra al sistema financiero, según advierte el OCE. Ambos conceptos, inversión (activos) y deuda (pasivos), deben casar. Es decir, que la inversión a largo plazo (concesión de una hipoteca a 15 años) esté financiada por fondos también a largo plazo para evitar nuevas crisis de liquidez en el futuro.
Juan Ramón Rallo señala que es un avance en la buena dirección, pero pide un paso más:
Ahora sólo falta otro paso básico, aunque esto es complicado, especialmente que se proponga desde España porque su voz aislada pinta poco: volver al patrón oro. Como ya expliqué hace unos días, el banco central también arbitra plazos monetizando los activos a largo plazo de los bancos privados. Sin un patrón monetario es imposible distinguir entre qué activos deben ser monetizados y cuáles no (aunque es evidente que las hipotecas nunca deberían serlo, por ejemplo).





