El tercer día tocaron unas 8 horas de autocar, desde Sao Paulo a Paraty, un encantador pueblo costero de estilo colonial que nos serviría de escala a Ilha Grande.
Para largos desplazamientos hay varias compañías de autocares, mejores que Iberia en cuanto a comodidad y selección de películas. Queda pendiente una entrada sobre el pésimo servicio y prestaciones de Iberia en mi vuelo de Londres a Sao Paulo, vía Madrid.
En el trayecto en autocar pudimos ver la extensión de Sao Paulo y los barrios humildes y de favelas más periféricos. Luego el paisaje se volvió totalmente verde. Bosques frondosos, plantas tropicales, lagos interiores, pueblos con caminos de arena y, finalmente, la costa.
Ignasi y Sergi durmieron como bebés la mayor parte del viaje pero a mí me venció la curiosidad y estuve mirando por la ventana y sacando fotos casi todo el trayecto.





