Animado por esta entrada de Elentir, ayer vi La Ola (Die Welle), una película alemana que cuenta la historia de un profesor de instituto que lleva a cabo un inusual experimento social en clase: con el fin de enseñar a sus alumnos cómo surge una dictadura, empieza a comportarse como un autócrata, creando el caldo de cultivo para que los estudiantes formen un movimiento crecientemente fascista.
La película me ha gustado mucho e invita a la reflexión. El comentario de Elentir, aunque sigo sin compartir sus conclusiones, se comprende mejor habiendo visto la película. En particular, su alusión a la escala de grises que separa la democracia de la dictadura o el fascismo. Es uno de los puntos más fascinantes de la película: cómo la gente va asimilando valores y comportamientos autoritarios sin siquiera darse cuenta de la evolución. Algunos cambios de comportamiento me parecen demasiado forzados, y no creo que sea realista plantear la fascistización de la clase en una semana, pero en general la progresión es creíble.
También es interesante preguntarse sobre la compatibilidad o incompatibilidad de ciertos valores con una sociedad libre. ¿Conduce el orden o la disciplina al autoritarismo? ¿Es el sentimiento de pertenencia a un grupo, comunidad o nación el primer paso hacia el colectivismo fascista o el racismo? En la película se asocian con el fascismo comportamientos y valores que aisladamente o en ciertas dosis nos parecerían normales, razonables e incluso positivos. Supongo que por eso el fascismo resulta atractivo a determinadas personas, y tiene el potencial de cautivar a las masas: explota el descontento y la frustación de la gente, apela a y radicaliza valores ampliamente compartidos, y ofrece un propósito común a personas sin rumbo, dotando de sentido a su vida. El fascismo tiene un componente irracional, emocional e impulsivo que no tienen otras ideologías de base más racional y teórica.
Al final, aunque la evolución sea progresiva, su naturaleza es evidente (al menos para los observadores externos): autocracia, mesianismo, comunitarismo/nacionalismo extremo, hostilidad hacia la disidencia y supresión de la individualidad. Los implicados necesitan un "shock" para darse cuenta en lo que se han convertido.
La Ola es de 2008 y me parece una película valiente teniendo en cuenta que en Alemania, su país de origen, el nazismo es un tema bastante tabú. Fue un éxito de taquilla en ese país, con casi dos millones y medio de espectadores.





