El Gobierno de centro-derecha sueco se ha negado a rescatar al gigante automovilístico Saab. Quién lo diría, un país nórdico de esos tan queridos por los socialdemócratas europeos dando lecciones de liberalismo a Estados Unidos.
[T]he Swedish government has responded to Saab’s desperate financial situation by saying, essentially, tough luck. Or, as the enterprise minister, Maud Olofsson, put it recently, “The Swedish state is not prepared to own car factories.”





