Interesante artículo de Gregory Benford traducido al español en Tercera Cultura. Benford se plantea las consecuncias que un aumento de la longevidad tendría en relación con nuestra forma de actuar y planificar.
Vivir hasta los 150 asegura que pienses a largo plazo. Vas a vivir en una ecología futura, así que mejor asegurarse de que es habitable. Necesitarás inversiones a largo plazo, así que piensa a largo plazo. Los problemas sociales te pertenecerán, no a otras personas distantes, porque los problemas evolucionarán y tu estarás vivo para verlos.
En vez de aislar a la gente, la “edad avanzada” conllevará crecimiento social. Con una salud robusta en vidas más largas, los mayores serán más responsables socialmente, aportando tanto experiencia como energía para producir.
Necesitamos no temer a una sociedad dominada por gente de edad avanzada. Una vez que la sociedad se de cuenta de que la gente que sea educada durante 20 años pueda usar esa educación durante más o menos otro siglo, trabajando sin problemas más allá de los 100, toda la agenda social del Siglo XX se desvanecerá. Nadie se jubilará a los 65. La gente cambiará de carrera, perseguirá sus sueños, quizá encontrando nuevos compañeros y pasiones. Veremos que esa experiencia puede amortiguar las ardientes pasiones de una juventuz locuaz, si tiene un cuerpo saludable con el que trabajar. Ese futuro será más maduro y, por ello, más enriquecedor.
En el marco del debate sobre la inmortalidad, Eduard Punset opina que si la vida fuera eterna no pondríamos en ella la misma intensidad. ¿Creéis que esta conclusión es extrapolable al aumento de la longevidad? ¿Los habitantes de un país africano con una esperanza de vida de 40 años viven la vida más intensamente que los occidentales?
En esta entrada reflexioné en torno a posibles implicaciones de la inmortalidad. Entre ellas, la idea de que el liberalismo tendría más visos de triunfar si fuéramos inmortales (asumiendo que el liberalismo sea el mejor sistema político).
Si el liberalismo es el sistema político que maximiza la prosperidad y la felicidad de las personas y ésa es la conclusión a la que debería llegar todo aquel que profundizara, estudiara y reflexionara cabalmente sobre economía y ciencia política, entonces tiene más probabilidades de imponerse en un contexto en el que las personas viven indefinidamente. El progreso no dependería tanto de la herencia de anteriores generaciones como del aprendizaje personal. La acumulación de conocimientos y el progreso puede quedar interrumpido o dar marcha atrás si no se transmite correctamente a la generación siguiente o ésta actúa ignorando las lecciones del pasado, movida por otras circunscancias o motivaciones. Es más difícil que eso ocurra si el aprendizaje es intrapersonal. Visto de otro modo, las personas que ignoran lo que es el liberalismo tarde o temprano quedarían expuestas a sus principios, y tarde o temprano tendríamos la oportunidad de mantener una discusión racional con personas de otras ideologías. Si aceptamos que la gente aprende con el paso del tiempo, y si creemos que en general alguien racionalmente convencido de algo que es verdad no encuentra persuasivo algo que no es cierto, el liberalismo debería tener más éxito. Si además consideramos que el liberalismo conecta con nuestros instintos morales y valores primarios sobre la justicia (libertad, propiedad), la prolongación indefinida de la vida da más tiempo para que esa "conexión" pueda darse.
¿Estáis de acuerdo con este razonamiento o pensáis que en un mundo en el que fuéramos inmortales el liberalismo lo tendría más difícil (o más fácil pero por otra razón)?





