Esta semana en Libertad Digital escribo sobre la Llei del Cinema que quiere impulsar la Generalitat en Cataluña, que obligaría a las distribuidoras a proyectar un 50% de los estrenos en versión catalana.
Sería interesante conocer la opinión que el consejero de Cultura, Joan Manuel Tresserras, tiene sobre el "desequilibrio" a favor del castellano en la prensa de papel o en la edición de libros o en la televisión o en internet. ¿También quiere imponer una cuota paritaria en estos ámbitos? En coherencia, debería. Pero cuando uno es coherentemente intervencionista transmite una imagen tan estalinista que repulsa incluso a uno mismo. (...)
La Generalitat, además, maneja los datos de los espectadores de cine doblado con tal falta de seriedad que roza la manipulación. Basándose en un estudio del Institut Català de les Indústries Culturals, el Ejecutivo catalán ha resaltado que la media de los espectadores por sesión en Cataluña en 2007 fue de un 30,9% para las películas dobladas en catalán y de un 28,1% para las dobladas al castellano. El gremio de los exhibidores ya ha criticado a la Generalitat por usar estos datos, que no ponderan el hecho de que las proyecciones en catalán son muchas menos y que los pocos filmes que se doblan al catalán suelen ser muy comerciales (lo que hace subir la media de espectadores por sesión). Los exhibidores aportan una cifra comparativa más fiable (La Vanguardia, 6/3/09, págs. 28-29): cuando en un complejo multi-salas se proyectan las versiones castellana y catalana de una misma película, el 78,2% de los espectadores opta por la primera, frente al 21,8% que escoge la segunda.
¿Algún otro catalano-hablante al que tampoco le guste el doblaje en catalán y se identifique con el último párrafo de mi artículo?





