Adam Selene defiende por alusiones su propia condición de funcionario liberal. La cuestión es más compleja de lo que se infiere de mis comentarios, y mis ideas no están desarrolladas del todo. Esta vez aún no he votado en la encuesta.
Escribiré más sobre el tema en el futuro, pero ahora voy a hacer de abogado del diablo (el comunista, se entiende) y dar réplica a las razones de Adam.
Fisking debajo:
Yo, que soy funcionario y liberal, respondo. Primero, decir que además de ser funcionario, vivo en una casa de protección oficial. Y aprovecho las subvenciones para libros de texto a las que tengo derecho. Y cualquier otra cosa del “estado de bienestar” que me beneficie.
Y no tengo ningún remordimiento de conciencia. ¿Por qué? Porque no puedo hacer otra cosa. No puedo elegir si pago o no impuestos, ni puedo evitar que una gran parte de ellos no vaya destinada a corregir supuestos fallos de mercado o ayudar a los más desfavorecidos, sino que se dediquen al juego de “a ver quién pilla más”.
No puedes elegir pagar o no impuestos, pero puedes elegir ser o no funcionario, y también puedes elegir jugar o no al juego de "a ver quién pilla más".
A ese juego, al que me obligan a jugar, no quiero perder. Otros están encantados de pagar impuestos y vivir en un “estado de bienestar”. A esos, pues, no les importará pagar mi sueldo. El día que una mayoría decida que ya está bien y que vamos a reducir el tamaño del monstruo estatal, estaré encantado de dejar de jugar al juego (aunque sea uno de los ganadores).
Nadie te obliga a jugar a "pillar más", puedes elegir no "ganar el juego" a costa de los demás. Puede que muchos contribuyentes no se opongan a los impuestos, pero siguen siendo impuestos (Hacienda no está interesada en el consentimiento de nadie) y lcomo funcionario tu renta proviene de dinero expoliado.
Porque si a eso vamos, al juego de beneficiarnos del Estado jugamos todos ¿Es menos hipócrita el liberal que acude a ser atendido por la sanidad pública? ¿el que lleva a sus hijos a un colegio público, o estudia en una universidad pública? ¿el que cobra el subsidio de desempleo? La única diferencia entre el liberal funcionario y el liberal que usa los servicios proporcionados por el Estado es de grado. Pero insisto: si me obligan a jugar, no tengo por qué perder a propósito, cuando puedo ganar.
La diferencia no necesariamente es de grado. El liberal que paga 20.000 euros en impuestos y hace uso de prestaciones públicas por valor de 10.000 euros simplemente se ha cobrado parte de lo que previamente le han cobrado. La renta del funcionario, a menos que tenga otras fuentes de ingreso, proviene íntegramente del expolio, y lo que paga al Estado en impuestos es parte de algo que nunca le ha pertenecido.
¿Cuál es la diferencia con el comunista rico? Que a él nadie le obliga a acumular riqueza. Puede repartirla con los parias de la tierra sin que nadie le afee la conducta, le multe o le meta en la cárcel, como me sucedería a mi si dejo de pagar impuestos o decido que no voy a cumplir las normas que atentan contra mi libertad como la obligatoriedad de ponerme el cinturón de seguridad cuando voy en el coche.
Pero el comunista, obligado a participar en un sistema que no considera justo, quizás tampoco quiere "perder". Tú no quieres sacrificar tu bienestar personal por unas ideas que nadie pone en práctica ("cuando la mayoría cambie de opinión, entonces vale"). El comunista tampoco. Del mismo modo que tú no sientes remordimientos por vivir de los impuestos que pagan los contribuyentes socialistas, ellos no tienen mala conciencia por acumular dinero que hubiera ido a manos de liberales, derechistas y burgueses anti-comunistas.
El comunista rico podría dejar de serlo y mejorar la vida de unos cuantos de sus semejantes, que tanto le preocupan, pero prefiere esperar a que llegue la revolución del proletariado para que todos estén obligados a hacer lo que él cree que es correcto.
El funcionario liberal también podra dejar de serlo y trabajar en el sector privado (algo que sí hace el comunista rico) para mejorar la vida de sus semejantes, en lugar de formar parte de la maquinaria intervencionista que coarta su libertad y ralentiza el progreso.
Yo, como funcionario liberal, no quiero imponer a nadie nada. Me parece estupendo que haya mucha gente que crea en el estado de bienestar y quiera aportar casi el 50% de sus ingresos para recibir los beneficios que el estado aporta. No quiero obligarles a que hagan otra cosa. Me bastaría con que me dejaran “desapuntarme” a mí: que pudiera no ser funcionario, no tener vivienda de protección oficial, ni subvenciones, ni sanidad pública ni nada.
Pero no eres menos hipócrita por tener ideas más nobles (no quieres imponer nada a nadie), sino por actuar conforme a ellas. Y aquí estamos juzgando la hipocresía del funcionario liberal vis a vis la del comunista rico, no estamos juzgando la justeza de sus ideas. Además, aunque no quieras imponer nada a nadie, el mero hecho de trabajar como funcionario implica como mínimo que participas en la maquinaria de que impone mandatos y tributos a la sociedad.
Nótese que de esta réplica no se sigue necesariamente que el funcionario liberal y el comunista rico son hipócritas empedernidos y su comportamiento es injustificado. También existe la posibilidad de que ninguno de los dos sea realmente un hipócrita y su comportamiento pueda justificarse de algún modo.





