Un amigo liberal, profesor en un colegio público, me envía el siguiente comentario sobre la hipocresía del funcionario liberal. Su razonamiento tiene miga y en parte coincide con mi visión sobre la figura del funcionario liberal.
Creo que no es hipócrita ser funcionario y autodefinirse como liberal.
Me afecta de manera directa. Sinceramente, he estado preocupado por "dar coherencia" a mi vida en ese aspecto. La evolución que ha tenido el ámbito de mi propio trabajo (soy profesor) me da la solución al problema.
La educación es un puñetero monopolio del estado. Esa es la clave. Podría irme a la concertada, pero si se analiza bien, es una especie de subcontrata del estado ¡Los sueldos los paga el estado directamente! por ejemplo. Pero siempre me queda la privada... con el problema que he dicho, que el estado tiene el monopolio de la educación y hay muy pocos puestos con cierto nivel de sueldo y asequibles PARA MI (dada la totalidad de MIS circunstancias).
Como el estado es cada vez más grande, no me queda otro remedio que "exculparme" mediante algo, lo reconozco, bastante débil, un contrafáctico: si el estado no tuviera ese monopolio yo no tendría absolutamente ningún problema en ganarme la vida de profesor (creo, además, que ganaría MÁS dinero). El argumento es formalmente débil pero para quien hable de culpa o responsabilidad en esto, tendrá que valer: el estado no me ha dado opción a otra cosa que a un contrafáctico.
Aún así, creo que es más fácil en realidad. Lo he puesto en términos de culpa/exculpación por el bien del tema tratado, pero de hecho no tengo por qué considerar que sea así en realidad: el estado lo abarca YA todo, se quiera o no. Es decir, cuando algo lo es TODO, no hay posibilidad de juicio moral por el mero hecho de estar en ese algo. Con un ejemplo extremo. Cuando hay una avalancha de gente, el que queda arriba por casualidad no es siquiera maleducado por patear a los vecinos que quedan debajo.





