Vengo de ver Terminator en el cine Prince Charles, en Leicester Square. Ha sido una experiencia memorable. Las entradas estaban todas agotadas (afortunadamente ya las tenía desde hace una semana) y el ambiente en la sala era festivo, lleno de treintañeros que vieron la original en los ochenta en pantalla grande y ahora acudían a revivir el momento. Yo he crecido con Terminator en la pequeña pantalla y no podía dejar escapar esta oportunidad.
He ido con un colega del trabajo y nos hemos divertido como críos viendo a Schwarzenegger haciendo de máquina y a una jovencita Linda Hamilton huyendo de ella. Apenas había chicas, salvando alguna novia (probablemente arrastrada a la fuerza, aunque yo no lo conseguí). La atmosfera era propia de fans que ya se saben el diálogo de memoria. Risas en cada frase mítica ("I'll be back") o en escenas como la primera aparición de Arnold, desnudo ante una vista de Los Angeles tras llegar del futuro, seguido de la paliza que da a unos gamberros que osan negarse a darle su ropa.
El Prince Charles, el cine de "bajo coste" por excelencia de Londres (normalmente estrena las películas con un par de meses de retraso respecto al lanzamiento oficial), está haciendo durante los próximos meses un ciclo de películas legendarias, desde cine de acción de los ochenta (La Jungla de Cristal, Arma Letal) a clásicos de Hitchcock (Vértigo, Con la muerte en los talones) pasando por los Blues Brothers, La cosa o El laberinto. La entrada cuesta 5 libras o 3.50 si eres socio, pero en este ciclo te hacen descuento si vas a ver las dos sesiones de la tarde-noche seguidas. La "double bill" de esta noche era Robocop y Terminator, pero no soy un gran fan de Robocop.





