Me identifico con el sentir de Vargas Llosa en este artículo publicado en El País. Copio un fragmento que conecta con mi discusión sobre Hamas y el efecto disuasivo (o ausencia de) de la operación israelí.
Para que la razón esgrimida como justificación del ataque por Ehud Olmert y sus ministros tuviera visos de realidad, Israel debería volver a ocupar Gaza con un enorme despliegue militar permanente o perpetrar un genocidio que ni siquiera los más fanatizados de sus halcones se atreverían a asumir, ni, esperemos, el resto del mundo toleraría, aunque la opinión pública internacional ha mostrado ya más de una vez una supina indiferencia en lo que respecta a la suerte de los palestinos. La verdad de los hechos es que, por más feroz que haya sido el castigo infligido por el Ejército de Israel a Gaza, y precisamente debido al sentimiento de impotencia y odio por lo ocurrido del millón y medio de palestinos que viven hambreados y medio asfixiados en esa ratonera, lo probable es que, una vez que el Tsahal se retire de la Franja y se restablezca "la paz", las acciones terroristas se renueven con nuevos bríos y un deseo de venganza atizado por los sufrimientos de estos días.
Marcelo Birmajer escribe una réplica en Libertad Digital, ahondando en la comparación entre nazis e israelíes que achaca a Vargas Llosa con muy poca fortuna (Vargas Llosa se limita a comparar el sufrimiento de los gazatíes -refugiados expulsados de su tierra, sujetos a privaciones y bloqueos etc- con el sufrimiento de los judíos en los guetos alemanes, no está comparando la culpa o la talla moral de alemanes e israelíes; Birmajer ataca un hombre de paja). Las diferencias entre nazis e israelíes son claras, pero en mi opinión Birmajes no establece que las acciones de Israel están justificadas. El hecho de comparar un mal mayor con un mal menor no legitima el segundo.
(Vía Cine y política)





