Barcepundit critica a José Antich, director de La Vanguardia, por poner en boca de Bush que los informes sobre las armas de destrucción masiva en Iraq eran "absolutamente falsos". También subraya que todos en su día dieron crédito a esos informes y solo discrepaban en cómo desarmar a Saddam.
Por supuesto, cualquiera que haya visto o leído la transcripción de la entrevista, y que tenga una mínima capacidad de análisis honesto, se daría cuenta de que Bush no dijo que los informes eran "absolutamente falsos". Bush dijo que eran erróneos, algo que sólo era posible saber post facto. Hay una diferencia entre mentir y equivocarse, como cualquiera sabe.
Un engaño a la opinión pública habría requerido que Bush y sus neocones supieran de antemano que los informes eran falsos, y que aquél y éstos fueran tan subnormales como para poner en marcha algo -la guerra de Iraq- que si les salía bien, es decir, si conseguían embarcar al país en una campaña bélica, acabaría dejando sus vergüenzas -sus mentiras- al aire: tras la guerra no habría armas de destrucción masiva que encontrar, e decir, habrían hecho algo que dejaría al descubierto sus mentiras (¿no creéis que alguien capaz de mentir para embarcar a todo un país en una guerra no habría puesto la guinda al pastel llevando un par de cajas de ántrax, o de toxina botulínica, en la bodega de uno de los miles de aviones de transporte militar que han llevado material allí, y los habría "hecho aparecer" en algún laboratorio o instalación militar saddamita, para evitarlo?). Y eso sin tener en cuenta que todo hijo de vecino, incluidos los que estaban en contra de la guerra -sí, incluido Zapatero, que incluso lo dijo en el parlamento, como demuestra el diario de sesiones del 5 de marzo de 2003 (pdf) - creían que Iraq disponía de ADMs; disentían sobre el modo de desarmar a Saddam Hussein, no sobre su existencia.
Estoy en desacuerdo con algunos puntos y matizaría otros:
1) Hay una diferencia entre mentir (decir falsedades a sabiendas) y equivocarse, pero hay un término medio que aquí podría ser adecuado: exagerar o ser deliberadamente parcial a la hora de transmitir información con el objeto de priorizar tu agenda política. En mi opinión roza lo conspiranoico creer que Bush mintió en todos sus pronunciamientos, pero es ingenuo pensar que un político no hace uso de la propaganda para llevar a cabo sus propósitos y va a ser objetivo y transparente con la opinión pública.
Esta impagable entrevista en el Daily Show a Douglas Feith, antiguo Subsecretario de Defensa, me parece de lo más elocuente en este sentido:
Parte I
Parte II
2) No es verdad que todos estuvieran de acuerdo con el diagnóstico de que Saddam tenía armas de destrucción masiva y era una seria amenaza. Muy pocos libertarians y conservadores aislacionistas del entorno de Antiwar.com y The American Conservative (aparte de numerosos izquierdistas) daban crédito a las acusaciones de la Administración. El inspector de armas de la ONU, Scott Ritter, y el columnista de Antiwar.com y TAC, Justin Raimondo, son solo dos ejemplos. La prensa mainstream no reflejaba esta diversidad, como tampoco refleja la diversidad de opiniones sobre la crisis, el calentamiento global etc. Lo que nos conduce al punto 3).
3) Los que no daban crédito a las aseveraciones de la Administración Bush son los mismos que recelan de la honestidad y la infalibilidad de los políticos en todos los demás ámbitos. Por el contrario, muchos de los liberales y conservadores que apoyaron la guerra y siguen haciéndolo han concedido al Gobierno el beneficio de la duda y disculpado sus "errores" con mucha más generosidad de la que acostumbran cuando se trata de políticas domésticas. Por alguna misteriosa razón (o no tan misteriosa) algunos se vuelven más crédulos e indulgentes cuando el Estado interviene en política exterior, sobre todo si se trata del Gobierno americano.
4) Tampoco es cierto que los políticos, oficiales, expertos y comentaristas solo disintieran en cómo desarmar a Saddam. Muchos no creían que fuera una amenaza seria o única y no eran partidarios de desarmarlo. Si la contención funcionó contra la Unión Soviética, con más razón hubiera funcionado contra Saddam. Algunos eran también partidarios de suprimir el embargo comercial que se cebaba contra la población civil.
5) Leed este discurso de Bush en Octubre de 2002. La cantidad de errores que contiene es para sonrojarse. El Center for Public Integrity contabilizó 935 falsas declaraciones para justificar la guerra por parte de altos cargos de la Adminsitración durante los dos años previous a la invasión. Que sean errores y no falsedades o mentieras ya me parece bastante grave.
Actualización: No discrepo con las puntualizaciones de Josep Miquel. Pero hay cierta tensión entre este comentario:
[N]o es exacto decir que la prensa mainstream no reflejaba las voces que no veían a Iraq como una amenaza. Sin ir más lejos, Scott Ritter, a quien Albert pone como ejemplo, aparece citado en los medios de comunicación tradicionales nada menos que 1.230 veces en 2002, 594 en 2003, y 419 en 2004 -los años más "calientes"- según Google News.
Y este otro de más arriba:
Y eso sin tener en cuenta que todo hijo de vecino, incluidos los que estaban en contra de la guerra (...) creían que Iraq disponía de ADMs.
En cuanto a las exageraciones de quienes se opusieron a la guerra, no le quito la razón pero mi impresión es que la contienda y la ocupación posterior se acercan más a las previsiones de sus críticos.





