Un tribunal de Florida ha declarado inconstitucional la ley estatal que prohibía la adopción por parte de parejas homosexuales. El caso que ha sido revisado es el de Martin Gill y su pareja, que estaban cuidando a dos hermanos (ahora de 4 y 8 años) desde 2004 cuando las autoridades se los quitaron y los pusieron en una casa de acogida. Jacob Sullum escribe en Reason en defensa de la decisión del juez, no solo porque la ley discriminaba a los homosexuales sino porque atentaba contra el bienestar de los menores.
No one disputed that the two men were excellent parents or that the boys were thriving in their care. Yet state law prevented Gill from adopting the brothers and giving them a permanent home simply because of his sexual orientation.
By threatening these boys with separation from the only decent parents they've ever known, this law elevates anti-gay ideology above children's welfare, which is supposed to be the state's paramount concern in adoption cases. More generally, by artificially limiting the pool of adoptive parents, the law makes it harder for children to find permanent homes.
Como dice Sullum, permitir que los homosexuales adopten no requiere una aprobación moral de la homosexualidad, solo implica reconocer que ser gay no te convierte automáticamente en mal padre.





