Estos son los votos obtenidos por los terceros partidos:
Nader: 652.994
Barr: 487.109
Baldwin: 173.965
McKinney: 142.023
Muy pobre el resultado de Barr, por otro lado esperable y en parte merecido por su actitud megalómana y una campañada dedicada a aguar el radicalismo tradicional del Libertarian Party. Barr ha conseguido apenas 90.000 votos más que su predecesor, Michael Badnarik. Un rotundo fracaso teniendo en cuenta que Barr arrastraba cierta popularidad y reconocimiento debido a su trayectoria política, ha gozado de una cobertura mediática más extensa que la de cualquier otro candidato del LP, y el desgaste del Partido Republicano y la Ron Paul RevEVOLution habían creado un contexto propicio.
Lew Rockwell da en el clavo:
Ironic that this year, of all years, the Libertarians decided to become Republicans, rejecting their libertarian platform and a libertarian nominee.
Desde el equipo de campaña de Barr algunos han tenido la caradura de culpar a Ron Paul del fracaso del LP. Shane Cory, director de comunicaciones de la campaña, ha dicho:
As the campaign wound to a close, it was clear that Barr wouldn’t get close to the $30 million fundraising goal campaign manager Russ Verney set in May, a disappointment that staffers blame in part on former Republican presidential candidate Rep. Ron Paul (R-Texas). “Paul set the liberty movement back a decade by encouraging people to stay in the GOP,” Cory says. “Not that the Republicans planned it, but if they did they couldn’t have planned it any better.”
Cuánto ombliguismo. Como si el movimiento liberal en Estados Unidos se redujera al LP y contar los votos que recibe Barr (que hasta hace cuatro días ni siquiera se tenía por liberal) fuera la única forma de medir el progreso del liberalismo. En palabras de David Nolan, uno de los fundadores del LP, ésta ha sido una campaña al servicio de Barr, no al servicio del liberalismo o del programa del partido.





