Citoyen cree que he caído en una contradicción en mi reflexión sobre la moral y el mercado:
Yo pienso que hay cierta contradicción en el pensamiento liberal entre a) Defender una versión trascendental de la ética (libertad como ausencia de determinación) y b) Creer que un sistema más “libre” hace mejores a las personas. Albert, en mi opinión, ha caído en una contradicción al afirmar simultáneamente que a) El libre mercado hace más morales a los individuos y b) La libre voluntad existe.
Supongo que Citoyen se refiere a mi punto 1, porque 2-4 aluden a la estructura de incentivos del mercado (que no determina sino que incentiva buenos comportamientos) y 5-6 no veo qué relación tienen con su crítica.
En el punto 1 en ningún momento afirmo que el mercado o la libertad "hace mejores a las personas" o las "hace más morales" en el sentido de que determina comportamientos más morales. Lo que digo es que la moral se vacía de significado si no podemos decidir libremente entre la virtud y el pecado. El mercado hace posible la elección moral, hace posible la virtud. Al mismo tiempo hace posible el pecado, el vicio, la elección inmoral. Uno no puede existir sin el otro. Por tanto la pregunta es tautológica en tanto la moral necesita del mercado, de la voluntariedad, para tener significado pleno. En la medida en que la coacción desplaza al mercado, hay menos espacio para las acciones morales y la vida virtuosa. La gente ya no obedece los dictados de su moral, sino los mandatos coactivos del Gobierno.
Como señalaba en la entrada:
Dar limosna a un vagabundo puede ser un acto de caridad susceptible de ser valorado moralmente, dar dinero a un vagabundo a punta de pistola es un acto de supervivencia. La coacción impide a la gente ser virtuosa, lo "moral obligatoria" impuesta desde el Estado paradójicamente veda la oportunidad misma de actuar moralmente.
El ejemplo de la limosna creo que es ilustrativo. En el mercado tengo la posibilidad de actuar moralmente ofreciendo una limosna X a un necesitado. En un régimen coactivo que, por ejemplo, redistribuye X a un necesitado no he tenido oportunidad de actuar moralmente con respecto a X. La acción redistributiva misma tampoco es una acción moralmente encomiable a menos que consideremos el robo moralmente encomiable.
Si el Estado prohíbe un determinado curso de acción por considerarlo un vicio o calificarlo de inmoral (consumir drogas, apostar, cometer adulterio etc.) una persona puede verse empujada a decidirse por el curso de acción recto y virtuoso. Pero si la prohibición/castigo es lo que ha hecho cambiar de opinión a esta persona la elección tiene una carga moral distinta: la motivación no ha sido actuar conforme a la moral sino evitar el castigo, su acción tiene de virtuosa lo mismo que la de un criminal que no comete un crimen porque no encuentra el arma adecuada, pero no por falta de ganas. Por tanto la coacción o la amenaza de coacción por parte del Estado en relación con las interacciones de la gente afecta la carga moral de esas interacciones, en la medida en que afecta a las motivaciones subyacentes de las personas que interactúan.
Nada de esto está en contradicción con la noción de la libre voluntad. De hecho toda esta explicación requiere de la libre voluntad (sin la cual carece de sentido hablar de elecciones reales y de su carga moral dependiendo de qué las motive). Y difícilmente un razonamiento va a estar en contradicción con una premisa que el razonamiento lógicamente exige. Así que creo que Citoyen ha malinterpretado mi argumento y nos encontramos ante una confusión semántica y conceptual. Aunque la aclaración está resultando estimulante.
Continúo con la respuesta de Citoyen para ceriorarme de que no me estoy dejando nada.
Las elecciones (la "acción") son el resultado de ambos aspectos: lo que se desea hacer y lo que se puede hacer.
Ahora, los juicios sobre la moralidad de las acciones/elecciones deberían portar sólo sobre la la libre voluntad- lo que la persona/homúnculo desea hacer.
Creo que ahí radica uno de nuestros malentendidos. En mi opinión, deben juzgarse moralmente las acciones que uno hace y desea hacer, y en la medida en que éstas pueden llevarse a cabo libremente (y se llevan a cabo) el juicio moral es más relevante. En otras palabras, podemos juzgar moralmente los deseos, pero también podemos juzgar moralmente las acciones que obedecen a esos deseos. Si la coacción te impide o dificulta llevar a cabo tus deseos (sean morales o inmorales), las acciones ya no son susceptibles de ser juzgadas moralmente o no lo son con la misma fuerza. Ése es mi punto 1.
Sigamos escarbando (los que no os hayáis cansado aún). Está claro que si material/físicamente no puedo realizar una acción inmoral, no voy a cometer ninguna acción inmoral (por ejemplo, si no tengo pareja no puedo serle infiel). En el otro extremo, si puedo hacer una acción inmoral, nadie me coacciona para hacerla, y decido cometer la acción inmoral, estoy actuando inmoralmente. Si, en cambio, me abstengo de realizar la acción inmoral a pesar de poder hacerla libremente, estoy actuando moralmente (la fidelidad se considera una virtud, un comportamiento digno, moral).
Pero la coacción y el castigo introducen posibilidades intermedias en cuanto a la valoración moral de las acciones. Si un psicópata me amenaza con agredirme si no realizo una acción inmoral (cometer adulterio), todavía puedo elegir no hacerla, pero tengo motivos no-morales para hacerla (evitar daño, sobrevivir etc.). Mi motivación, mi deseo, no es inmoral, en el fondo no quiero hacer esa acción, sé que es inmoral. Pero finalmente pongo mi bienestar o mi vida por encima de la moral y cometo adulterio tal como me piden (puede sustituirse adulterio por otras acciones inmorales o incluso criminales). Nótese que estrictamente podía elegir no actuar de ese modo, podía sacrificarme, pero he cedido para evitar que me hicieran daño. Se puede empatizar con esta decisión, mi pareja empatizaría con esta decisión.
El deseo que apuntaba Citoyen es primordial a la hora de valorar moralmente la acción. No es lo mismo el adúltero que es infiel por placer que el adúltero coaccionado que es infiel a pesar suyo. Emitimos un juicio moral distinto en cada caso, pese a que la acción es aparentemente la misma. Ese juicio depende de sus deseos respectivos. Pero nótese también que la coacción juega un papel preponderante en este escenario al ejercer una influencia en la motivación/deseo del coaccionado o poner el deseo de actuar moralmente en conflicto con el deseo a no ser coaccionado. La existencia de coacción es lo que atenúa la carga moral de la acción del coaccionado. De ahí mi argumento de que la moral se vacía de significado si no podemos actuar libremente, sin ser coaccionados. Una persona que es infiel por placer, porque le gusta hacer daño a su pareja, tiene un serio problema moral, diremos que es una persona profundamente inmoral. Pero una persona que es infiel amenazada a punta de pistola no tiene un serio problema moral o no es profundamente inmoral, es una persona normal sujeta a unas circunstancias extremas que la empujan a actuar en contra de sus preferencias morales.
Citoyen contestará: "¿ves como estás valorando únicamente los deseos de esas personas?" Sí y no. También estoy interesado en valorar sus acciones (que es al fin y al cabo la realidad observable), y ya hemos visto que la carga moral de una acción no es la misma si la coacción interviene. Reescribiendo el ejemplo de arriba, si el Estado prohíbe el adulterio (amenaza con castigar la infidelidad) aquellos que son fieles por miedo al castigo no están actuando moralmente en un sentido profundo, la coacción del Estado les priva de la oportunidad de hacer una elección moral trascendente, de reflexionar sobre la moralidad de esa acción, hacer introspección y actuar en consecuencia, de cultivar una vida virtuosa mediante esfuerzo y sacrificio. La virtud también tiene un componente meritocrático: si actuamos rectamente porque el Estado nos insta a hacerlo bajo coacción, la renuncia al pecado/inmoralidad habrá requerido menos esfuerzo y nuestra virtuosidad será solo aparente, tiene poco de meritoria. De nuevo el punto 1: la moralidad de una acción se vacía de significado si nos obligan a hacerla.
Vayamos al escenario nozickiano:
Ejemplo (de los que le gustan a Nozick).
Dos hombres, contexto de la guerra fría. Ambos son internamente idénticos (misma escala de valores, misma "disciplina" para actuar en coherencia con esos valores).Situación 1:Ambos viven en una isla del pacífico que se rige según las leyes libertarias (Nozickville) y actúan según la "ética de la libertad" y tienen el mismo código moral (digamos que ambos son cristianos) En esa situación, según tu punto de vista ambos serían "igual de morales".
Situación 2:Ahora uno de ellos es trasladado a otra ciudad, "Estalingrado" dónde no hay propiedad privada. Ambos siguen teniendo la misma escala de valores (la ética de la libertad como visión política, cristianismo como visión ética). Sin embargo, como las circunstancias externas son distintas, ambos realizan acciones distintas; el ciudadano de Nozickville seguiría actuando según la ética de la no agresión porque tiene más "libertad", en cambio el ciudadano de Estalingrado se vería obligado-por su escala de valores- al pillaje y al terrorismo para luchar contra ese sistema ilegítimo.
Paradoja:
a) Según lo que defiendes en este post, el ciudadano de Estalingrado sería menos moral en sus acciones que el de Nozickville
b) Según mi interpretación de tu visión animista de la libre voluntad, ambos deberían merecer juicios morales idénticos.
No entiendo por qué el ciudadano de Estalingrado "se vería obligado-por su escala de valores- al pillaje y al terrorismo para luchar contra ese sistema ilegítimo". O bien Citoyen quiere decir que utilizaría la violencia para combatir este sistema, o bien quiere decir que utiliza la violencia como parte de este sistema (es un "funcionario", como la mayoría de la población en la URSS o en Cuba). Si es lo primero, entonces el ciudadano de Estalingrado estaría siendo tan moral como el de Nozickville (utilizar la violencia para defenderse de agresiones es legítima defensa, si el guerrillero es rothbardiano no causará bajas inocentes etc. y su actuación será moral, aunque violenta). Si es lo segundo podemos encontrarnos de nuevo (aunque no necesariamente) ante acciones que uno realiza a disgusto bajo coacción: el ciudadano de Estalingrado trabaja de guardia en el Gulag porque sino le encierran en él. De nuevo entran en juego los matices que he comentado arriba: el ciudadano de Estalingrado está realizando una acción criminal por supervivencia. Puede que eso no le exculpe (al fin y al cabo puede elegir sacrificarse), pero todos coincidiremos en que atenúa la carga moral de su acción.
No veo aquí ninguna paradoja:
a) El ciudadano de Estalingrado sería menos moral porque está eligiendo realizar una acción inmoral (podría poner la moral por encima de su vida, hay gente que lo hace). Pero según lo que defiendo en el post, el hecho de que realice una acción criminal coaccionado por el sistema hace que su decisión tenga menos carga moral, en un sentido profundo, que la del individuo que es guardia en el Gulag por placer, porque odia a los burgueses.
En el post no defiendo que el mercado o la libertad determina un comportamiento recto/virtuoso, sino que posibilita una acción moral profunda (precisamente porque permite una acción inmoral -vicios, deshonestidad, insolidaridad etc.-)
b) Los deseos de ambos ciudadanos de actuar moralmente son los mismos, y en ese sentido considero que los dos son en el fondo buenas personas. Pero ya he dicho que me interesa valorar la carga moral de las acciones de la gente. Uno de los dos comete crímenes en Estalingrado. En la medida en que sus acciones están libres de coacción, la culpa moral que le atribuyo es mayor. Como su acción es coaccionada, hay cierto grado de empatía y entiendo que lo hace en contra de su deseo, luego a lo mejor no soy "tan duro". Pero seguiré considerando que el ciudadano de Estalingrado actúa más inmoralmente, pues podía elegir sacrificarse o intentar eludir la coacción (había algo de espacio para la elección). El ciudadano de Estalingrado solo merecería un juicio moral igual si fuera físicamente forzado a realizar un crimen (por ejemplo, drogado para obedecer órdenes sin estar consciente, presionando su dedo sobre el gatillo etc - sin duda Nozick disfrutaría con esta discusión-). Solo entonces el ciudadano de Estalingrado no puede elegir en absoluto, y no tendría sentido decir que actúa más inmoralmente que el ciudadano de Nozickville.
No hay paradoja, lo que hay es confusión por un lado y sutilezas por el otro.





