Estoy leyendo Anarchy, State and Utopia, de Robert Nozick, desde hace un par de meses. Está siendo una lectura francamente apasionante, la estoy digiriendo con calma. Cuando termine espero hacer un resumen de su refutación de las teorías de John Rawls, tan demoledora que no me extraña que Rawls nunca se dignara a escribir una contra-réplica. Pero en esta entrada quería simplemente copiaros un fragmento que me ha llamado la atención y está directamente relacionada con esta entrada sobre la redistribución de órganos defendida éticamente por Citoyen (aclaraciones de Citoyen aquí, mi respuesta está pendiente).
El contexto es su discusión (páginas 204-213) sobre si los principios de Rawls pueden ser testados en micro-situaciones o, como defiende Rawls, no es posible utilizar casos concretos como contra-ejemplos a sus principios de justicia porque todas las micro-situaciones incorporan "entitlements" o vínculos sobre bienes tangibles y sus principios operan a un nivel más profundo. Tras el velo de la ignorancia las personas no tienen ningún entitlement o vínculo con bienes tangibles. Según Rawls los principios de justicia se eligen haciendo abstracción de estos vínculos luego ningún caso real o hipotético que incorpore vínculos puede emplearse para juzgar los principios de justicia rawlsianos.
Pero, ¿todos los entitlements son igual de superficiales para Rawls? ¿Acaso no hay entitlements o vínculos a bienes tangibles que están presentes también tras el velo de la ignorancia?
Dice Nozick (énfasis mío):
May all entitlements be relegated to relatively superficial levels? For example, people's entitlements to the parts of their own bodies? An application of the principle of maximazing the position of the worst off might well involve forceable redistributon of bodily parts ("You've been sighted for all these years; now one - or even both - of your eyes is to be transplanted to other"), or killing some people early to use their bodies in order to provide material necesary to save the lives of those who otherwise would die young. To bring up such cases is to sound slightly hysterical. But we are driven to such extreme examples in examining Rawl's prohibition on micro counterexamples. That not all entitlements in microcases are plausibly construed superficial, and hece as illegitimate material by which to test out suggested principles, is made especially clear if we focus on those entitlements and rights that most clearly are not socially or institutionally based. (p. 206-207).





