La innovación que viene
David de Ugarte resume una de las tesis del último libro de Juan Urrutia, El capitalismo que viene, a propósito de la innovación en un contexto en el que la propiedad intelectual cada vez es más difícil de proteger (y justificar):
En el capitalismo que viene la única manera de mantener ventaja sobre los competidores es dinámica, innovando continuamente para que, aunque el tiempo de liderazgo que nos de en el mercado cada innovación concreta sea corto, en conjunto vayamos siempre uno o dos pasos por delante de una competencia resignada a copiarnos.
Enrique Dans también incide en este tema al hablar de la piratería:
Perseguir lo que no puede ser perseguido es absurdo. (...) La difusión no perjudica a los artistas cuando se asume que el modelo de cobrar por copia ha desaparecido. No se puede aspirar a cobrar por algo, generar una copia, que ya no cuesta nada. Producir música no es gratis, copiarla sí. Por tanto, hay que generar valor de otra manera. Proteger el negocio de las copias es absurdo.
(...) [G]generar valor de otra manera no es imposible. Tal vez no requiera las costosas y pesadas estructuras que determinadas empresas mantenían para ello y se vean obligados a aligerarlas, pero no es imposible. Quien genere recursos con la propiedad intelectual de otros debe pagar por ello. En el nuevo entorno existen infinitas maneras de generar valor y de hacer que alguien pague por tu producto, sin extorsionarlo mediante un injusto canon o gravarlo con un impuesto arbitrario. Subvencionar la ineficiencia es absurdo.
En este trabajo, El monopolio de las ideas: contra la propiedad intelectual, argumento en contra de la legitimidad de las patentes y los derechos de autor (al menos tal y como están hoy formulados estos derechos), y pongo en duda que sean necesarios para estimular la creación. También destaco distintas alternativas de mercado actuales o potenciales para superar el problema de la copia indiscriminada o los gorrones.
La versión ampliada y actualizada de este trabajo es uno de los capítulos de mi libro La comunicación en una sociedad libre, un regalo perfecto para estas Navidades :)
Extracto varios fragmentos de mi libro relacionados con la tesis de Urrutia y de Dans.
Sobre la propiedad intelectual (donde incluyo las patentes) como desincentivo a la creación:
(...) Por último, una idea rara vez es cien por cien original, sólo una pequeña fracción de una idea es original, el resto se toma prestado de ideas anteriores. Citando a Thomas Edison: "El genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración". No vivimos en el vacío; es imposible noutilizar conocimientos preexistentes e ideas ajenas cuando actuamos en el mundo real. En este sentido, como señalan Michele Bodrin y David Levine, el incentivo a la creación que resulta de las patentes y copyrights puede verse más que compensado por la dificultad de innovar a partir de conocimientos existentes:
Si bien es cierto que cada creador individual puede obtener más ingresos innovando si retiene un monopolio intelectual, también debe hacer frente a un coste de innovar más alto: debe pagar por todos los derechos sobre innovaciones existentes que vaya a utilizar. De hecho, en el caso extremo en el que cada nueva innovación requiriera el uso de numerosas ideas previas, la presencia del monopolio intelectual podría congelar la innovación.
Sobre la ineficiencia de intentar perseguir lo que no se puede perseguir (con independencia de si copiar es legítimo o no) y la búsqueda de alternativas para adaptarse a convivir con gorrones:
«La exclusión de gorrones o usuarios no-compradores no es siempre deseable ni necesaria para producir un determinado bien. Excluir a los no-compradores tiene un coste. Si en el mercado se decide no excluir a los no-compradores en determinados contextos no cabe atribuirlo tanto a la imposibilidad técnica de hacerlo como al coste que acarrea. Nótese que prácticamente todos los empresarios-vendedores pagan costes de exclusión de una forma u otra: máquinas de refrescos selladas, guardias y cámaras de seguridad en las tiendas y supermercados, cristales en los aparadores de los comercios, etc., son métodos de exclusión que se han ideado para excluir a los no-compradores del consumo del producto. El hecho de que no todos los propietarios de tiendas pongan una cámara de seguridad, por ejemplo, se debe a que el dueño considera que el coste que supone su instalación y mantenimiento sobrepasa los ingresos que reporta (en forma de prevención del robo). Es decir, el dueño prefiere que algunos gamberros actúen como gorrones robando al año cuatro chucherías que tener que pagar por una cámara de seguridad. Excluir a los gorrones en este contexto no sería eficiente.
El fenómeno de los gorrones, por tanto, puede suponer un problema, en cuyo caso las empresas tienen incentivos para superarlo, pero también es posible convivir con él. La compañía Amazon, por ejemplo, ha abierto una tienda online de descargas de canciones en formato MP3, que no tiene protección contra copias, para competir con el iTunes de Apple. Es decir, Amazon ni siquiera se propone impedir o dificultar que los usuarios copien canciones, está determinado a lucrarse con independencia de que eso ocurra.»









