Otra adhesión de alguien que no escucha la COPE. El CAC es un organismo censor que no tiene cabida en una sociedad libre, como tampoco debería tenerla la propiedad pública del espectro radioeléctrico y la expedición de licencias, la fuente del problema.
Ésta ha sido la actuación del CAC:
El C.A.C. (Consejo Audiovisual de Cataluña), con el único fin de acallar las voces más críticas del panorama radiofónico catalán, ha quitado dos importantes frecuencias a la Cadena COPE, las de Lérida y Gerona, así como otras tres a Punto Radio, las situadas en las localidades de Osona, Cerdaña y Valle de Arán. Como guinda, se han repartido docenas de emisoras a los grupos mediáticos más afectos al poder político de turno, de las que destacamos las 17 emisoras otorgadas al Grupo Godó (La Vanguardia) y otras 9 entregadas a la Sociedad Españolas de Radiodifusión (Cadena SER).
Josep Maria Fábregas rescata un artículo de 2005 de Pilar Rahola escrito en un contexto similar al actual (disclaimer para losantianos: no estoy de acuerdo con todo lo que dice Rahola en el artículo, simplemente me parece una defensa coherente de la libertad de expresión por parte de alguien que detesta la Cope).
Tenemos una radio que dice cosas, en el marco de la opinión libre. Ejerce de oposición dura y, en muchos casos, de oposición hiriente. Algunos de sus opinadores rozan el insulto y el mal gusto y, escuchadas con lupa sus opiniones, podríamos tipificarlas de intolerantes. Pero ello no es óbice para que un grupo de ciudadanos, puestos a dedo por unos partidos que gobiernan, decidan lo que es ideológicamente pertinente. En democracia todo es pertinente menos aquello que atenta a las leyes. Y si atenta a las leyes, que actúen los tribunales. ¿O es que el CAC es un tribunal que tutela a los tribunales? Miren ustedes, servidora quiere vivir en un país donde la Cope pueda existir, y una pueda ejercer el libre albedrío de apagarla. Un país cuya madurez social no la convierta en una radio escuchada. Y, sobre todo, un país donde las leyes actúen si son vulneradas. Pero ahórrenme ustedes organismos censores, cuya eficacia es tan nula que no sólo no resuelve un problema, sino que lo multiplica. Con el informe del CAC, hoy la Cope es más fuerte, va más de víctima y probablemente tiene más oyentes. Y encima, no sólo no estamos los ciudadanos más protegidos de los abusos, sino que ahora tenemos que protegernos también de los que quieren protegernos. No sé, pero alguien la jodió cuando hizo el invento.





