Mi anterior entrada sobre el Metropolitan Museum me ha recordado un capítulo de Discover Your Inner Economist en el que Tyler Cowen explica algunos trucos para sacarle el máximo partido a un museo teniendo en cuenta que nuestra atención es escasa. Cowen recomienda cuatro formas de afrontar esta escasez en un museo:
- Preguntarse qué obras nos llevaríamos a casa y por qué. También hacer rankings para descubrir nuestras piezas favoritas. Todo eso nos ayuda a focalizar nuestra atención y a poner en relación nuestro "yo" con el arte. El factor "yo", dice Cowen, es esencial. No nos engañemos a nosotros mismos pensando que nos gusta el arte por el arte, a menudo nos gusta por cómo complementa nuestra propia imagen. Si el factor "yo" no coopera con el arte ir al museo será una carga.
- Pretender que estamos comprando obras de arte constreñidos por un determinado presupuesto. Cowen plantea visitar el Met pensando en las obras que compraríamos con 20 millones de $ o medio millón. Esta alternativa implica tener una noción o informarse sobre los precios de las obras de arte. Cowen propone internet o las casas de subastas para aprender sobre precios. Este punto 2 nos permite focalizar nuestra atención en obras menores, dependiendo del presupuesto, y de nuevo interviene el factor "yo".
-
Si se trata de una exhibición importante, saltarse la primera sala directamente. Hay demasiada gente (dice Cowen que todavía no han admitido que no les importa lo que hay colgando de las paredes) y se disfruta más del arte si la experiencia es relajada.
-
Al final de la visita, preguntarse qué obras son las que más nos han llamado la atención. Al cabo de una semana plantearse la misma pregunta. Entonces es cuando debemos profundizar en los autores o períodos que nos han venido a la memoria, en lugar de hacerlo antes de ir al museo.
Tampoco es que Cowen esté descubriendo el fuego con estos consejos, yo ya seguía el primero antes de leerlo, pero no dejan de ser curiosos. Es cierto que nuestra atención se extingue tarde o temprano. Yo estoy saturado de arte después de 2 o 3 horas. Puedo seguir procesando un poco más, pero duele. Llega un punto en el que, como dice Cowen, las personas que pasean por el museo pasan a ser tan interesantes como las obras que cuelgan de las paredes.
Cowen también destaca que los museos no están hechos principalmente para los visitantes. En Estados Unidos los donantes son una fuente de ingresos más importante que las entradas, y las preferencias de los donantes juegan un papel preponderante a la hora de dar forma al museo. Donantes y visitantes no comparten exactamente los mismos fines. Los visitantes quieren que el museo sea entretenido y fácil de visitar, pero los donantes quieren que el museo confiera status. Cowen recomienda hacerse a la idea de que los museos no están hechos para hacernos felices.





