La prolongación indefinida de la esperanza de vida (leed el resumen de la ponencia de Aubrey de Grey) suscita preguntas interesantes y podría tener implicaciones para el liberalismo. Algunos de los pensamientos que me vienen a la cabeza:
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¿En qué medida quedarían afectadas nuestras valoraciones si viviéramos indefinidamente? Si los médicos nos dijeran que moriremos en dos años nuestros planes de vida cambiarían por completo. Dejaríamos el trabajo, estaríamos más tiempo con nuestros seres queridos, nuestro consumo se dispararía y dejaríamos la lectura de la Acción Humana para otra ocasión. ¿Debería la inmortalidad afectarnos en sentido opuesto? Dicen que la inevitabilidad de la muerte nos hace apreciar la vida. El tiempo es más escaso y queremos gestionarlo mejor. Si viviéramos eternamente quizás no nos importaría tanto equivocarnos de carrera o casarnos con la persona equivocada. Pero la escasez del tiempo no se erradica por muchas vidas que ganemos: no podemos hacer todo lo que queremos al mismo tiempo, en tanto tengamos preferencia temporal siempre preferiremos escoger un curso de acción por encima de los demás en un determinado momento.
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¿Querríamos pasar "el resto nuestra vida" con la misma persona? Pensémoslo crudamente: la razón por la que bastantes parejas se casan para pasar los próximos 50 años juntos es porque no creen que puedan encontrar a alguien mejor antes de que sea demasiado tarde (o es arriesgado intentarlo). La vida eterna aumenta las posibilidades de acabar encontrando a tu auténtica media naranja. Quizás después de un par de milenios y 30 divorcios. Incluso quienes estén con su media naranja desde el principio (y las medias naranjas también se forman, no solo se "encuentran") pueden verse empujados a buscar otras medias naranjas. Después de todo la idea de la media naranja puede tener sentido si vivimos 80 años, pero si vivimos para siempre quizás debamos hablar de medias naranjas.
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¿Tendríamos más miedo a morir por accidente? ¿Seríamos más prudentes al volante, evitaríamos alistarnos al ejército o a la polícia? Al fin y al cabo tenemos más que perder: la vida eterna.
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Si el liberalismo es el sistema político que maximiza la prosperidad y la felicidad de las personas y ésa es la conclusión a la que debería llegar todo aquel que profundizara, estudiara y reflexionara cabalmente sobre economía y ciencia política, entonces tiene más probabilidades de imponerse en un contexto en el que las personas viven indefinidamente. El progreso no dependería tanto de la herencia de anteriores generaciones como del aprendizaje personal. La acumulación de conocimientos y el progreso puede quedar interrumpido o dar marcha atrás si no se transmite correctamente a la generación siguiente o ésta actúa ignorando las lecciones del pasado, movida por otras circunscancias o motivaciones. Es más difícil que eso ocurra si el aprendizaje es intrapersonal. Visto de otro modo, las personas que ignoran lo que es el liberalismo tarde o temprano quedarían expuestas a sus principios, y tarde o temprano tendríamos la oportunidad de mantener una discusión racional con personas de otras ideologías. Si aceptamos que la gente aprende con el paso del tiempo, y si creemos que en general alguien racionalmente convencido de algo que es verdad no encuentra persuasivo algo que no es cierto, el liberalismo debería tener más éxito. Si además consideramos que el liberalismo conecta con nuestros instintos morales y valores primarios sobre la justicia (libertad, propiedad), la prolongación indefinida de la vida da más tiempo para que esa "conexión" pueda darse.
¿Se os ocurren más reflexiones?





