Como de costumbre, culpando al libre mercado por los errores del intervencionismo. Ahora resultará que el monopolio estatal de emisión de moneda, pilar del sistema financiero, era todo un ejemplo de autorregulación producto del "fundamentalismo de mercado". Alfredo Abián, vicedirector de La Vanguardia:
El Nobel Joseph Stiglitz lleva años alertando contra el mantra del fundamentalismo del mercado. Su diagnóstico es simple. Ese dogma de fe llamado autorregulación ha fallado estrepitosamente porque los mercados financieros han incumplido su máxima responsabilidad: asignar capital y administrar el riesgo. La volatilidad, la liquidez extrema muestran ahora la debilidad de ese capitalismo desbordado y mal entendido que migró de los sectores productivos a la especulación financiera.
Una crisis como la que nos asola debería servir para purgar las ideas que nos han llevado a ella, no para consolidarlas cargándole el muerto a otros.





