Ésa es la opinión del 65% de votantes americanos, contra un 7% que opina que el Estado debe mantener a flote a los bancos insolventes con el dinero de los contribuyentes. (Vía LRC)
Juan Ramón Rallo explicaba ayer en El Mundo por qué el Estado debe mantenerse al margen si lo que queremos es superar la crisis en lugar de prolongarla:
Si el Estado rescata indiscriminadamente a los bancos para proteger al conjunto de los depositantes, las malas inversiones no se liquidarán y la crisis se perpetuará, tal y como sucedió durante la Gran Depresión estadounidense o más recientemente en Japón. Por no hablar de la enorme corrupción pública que podría producirse a la hora de decidir qué activos se adquieren y, sobre todo, a qué precio.
El 60% de todo el crédito de los bancos y cajas españoles ha ido destinado a adquirir activos relacionados con un sector de la construcción que ha padecido la mayor burbuja de precios del mundo -una sobrevaloración cercana al 40%-. El rescate público de estas entidades implicaría que todos los españoles tendrían que asumir las brutales pérdidas derivadas del inexorable ajuste de precios. En otras palabras, durante unos lustros de estancamiento económico estaríamos trabajando únicamente para recapitalizar a los bancos.





