A veces Chomsky no parece genuinamente socialista, parece genuinamente confundido. Leed esto:
Any form of concentrated power, whatever it is, is not going to want to be subjected to popular democratic control or, for that matter, to market discipline. Powerful sectors, including corporate wealth, are naturally opposed to functioning democracy, just as they’re opposed to functioning markets, for themselves, at least. (Reflections on Democracy)
Es decir, Chomsky es capaz de distinguir conceptualmente el libre mercado (donde las coporaciones están sometidas a su disciplina y no se benefician a expensas de los demás) del corporativismo (donde las corporaciones se benefician a costa de los demás a través de privilegios legales). Chomsky da a entender que las empresas en realidad temen la disciplina del mercado y se oponen a él. Pero entonces, se pregunta Roderick Long, ¿por qué no defiende Chomsky el libre mercado en contra de las ilícitas ambiciones de las corporaciones que tanto detesta?
La tesis de Chomsky es peculiar: él es anarquista en el plano ideal, pero mientras el anarquismo no llega prefiere un Estado grande a un Estado pequeño porque solo un Estado grande tiene la capacidad para contener la "tiranía" de la propiedad privada.
Roderick Long, anarquista de mercado escorado hacia la izquierda (no le agrada el término anarco-capitalista), hace una crítica certera de los incongruentes posicionamientos de Chomsky.





